El problema de sentirnos “fuera de lugar” tiene raíces más profundas, que suelen estar ligadas a creencias y patrones aprendidos desde la infancia.
El problema de sentirnos “fuera de lugar” tiene raíces más profundas, que suelen estar ligadas a creencias y patrones aprendidos desde la infancia.
Por Samanta Alva Vargas

¿Alguna vez has sentido que, por mucho que te esfuerces, parece imposible encontrar tu lugar? Este sentimiento de no pertenencia, que muchos experimentamos en algún momento de la vida, puede tener efectos profundos en nuestro bienestar emocional. Según Brenda Baluarte, Soft Skill Trainer, la experiencia de sentirse fuera de lugar o rechazado no solo es dolorosa, sino que también puede resultar en una herida emocional similar al dolor físico. “El cerebro reacciona al rechazo como si se tratara de una herida real. Es una reacción que demuestra cuán intrínseco es nuestro deseo de pertenecer y de ser aceptados”, explica Brenda.