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Christopher Reeve: Un Superman de la vida real

No era un hombre de acero ni tenía una súper fuerza física. Los poderes del actor Christopher Reeve se encontraban en sus nobles sentimientos, en el amor de su familia y en sus ganas de luchar por hacerle frente a la adversidad que un buen día lo dejó sin movimiento. En Huellas Digitales recordamos la trayectoria del actor al cumplirse, este 25 de setiembre, 60 años de su nacimiento.

PEOPLE_REEVE_LOA01_3766880.JPGChristopher Reeve era el típico chico americano de mirada dulce, que conquistó a más de una admiradora enfundado en un apretado traje azul con capa roja como el mítico Superman o escondido tras las grandes gafas del tímido Clark Kent, el otro yo de su famoso personaje.

Pero antes de nacer en Kriptón como Kal – El y convertirse en el superhéroe de DC Comics, Christopher nació en esta tierra de mortales, en Nueva York, un 25 de setiembre de 1952.

Reeve no sólo era aficionado a la natación, al hockey sobre hielo y a la equitación sino que mostró tener talento para el arte desde temprana edad. A los nueve años incursionó en el teatro con la puesta “Yeoman of the guard”.

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Cursó estudios superiores en la Universidad de Cornell, donde se licenció en Teoría de la Música e Inglés. Luego estudió artes escénicas con su gran amigo Robin Williams en la prestigiosa Escuela Julliard de New York.

El hombre de acero

En 1976 conoció a otra grande figura del cine, Katharine Hepburn, pero en un escenario distinto: Broadway. Con ella compartió las tablas en “A Matter of Gravity”. Dos años más tarde el actor audicionó para el papel que marcaría su carrera en el cine, Superman.

Entre 1978 y 1987 filmó cuatro películas vistiendo el traje azul y la capa roja. Convertidas en clásicas las dos primeras, “Superman the movie”dirigida por Richard Donner y “Superman II” de Richard Lester.

Tras el éxito obtenido, con el superhéroe de DC Comics, su popularidad se vio incrementada. Se le ofrecieron papeles importantes en reconocidas cintas como “American Gigoló” y “Fuego en el cuerpo”. Sin embargo, él decidió salir del encasillamiento aceptando otros títulos como “Somewhere in Time” o “El reportero de la calle 42”, por citar algunos títulos.

Descubriendo al verdadero héroe

Christopher Reeve dijo alguna vez de Superman que “un héroe no es aquel que tiene el poder, sino aquel que tiene la sabiduría y la madurez para usar el poder”. Para muchos de sus seguidores, él tenía todos los poderes. Pero un 28 de mayo de 1995 descubrieron que no era así. Un fatal accidente, durante una competencia hípica en la que participaba, dañaron las vertebras de su cuello y columna, tras sufrir una aparatosa caída.

Tan humano como cualquiera persona, pensó en la muerte como una solución a sus dolores. La fuerza y apoyo de su familia, principalmente de su esposa Dana, le devolvieron la fe y las ganas de salir adelante.

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A pesar de su estado, pues quedó tetrapléjico, Christopher le mostró al mundo su verdadera fuerza. Luchó día a día por recuperarse. Probó tratamientos y se sometió a sesiones de rehabilitación, logrando recobrar algo de movimiento en el lado izquierdo de su cuerpo.

En 1996, Reeve dando una conmovedora muestra de coraje, se presentó en la 68th Annual Academy Awards, en donde recibió la ovación de sus compañeros de arte, por su fortaleza y testimonio de vida.
De ahí en adelante, alternó sus terapias de rehabilitación con la dirección de cine y también escribió su autobiografía “Still me”, la cual le valió un Grammy al Mejor Albúm hablado en 1999, al que suma en el 2002 el libro “Nothing is impossible, reflections of a new life”.

Desde 1996, junto a su esposa Dana, patrocinaron y dirigieron el centro de ayuda y consejos para personas que sufren de parálisis, “Christopher and Dana Reeve Foundation”.

Pese a los esfuerzos y a esa entrega digna de un superhéroe, Christopher Reeve no pudo vencer al golpe certero del destino, aquel que le quito la última fuerza de lucha, el 10 de octubre de 2004. Rodeado de sus seres queridos, nuestro Superman voló a la eternidad.

Su fundación, comprometida con la investigación y la generación de recursos para lidiar con los problemas de parálisis, tiene embajadores en todas partes del mundo. Rostros conocidos del medio artístico contribuyen con el desarrollo de la misión y difusión de los programas de la institución fuera de Estados Unidos.

El actor Michael Finseth fue el primer peruano en participar por esta causa en el 2007 y en el 2011, el modelo Jean Paul Santa María hizo lo propio.

En la actualidad los hijos de Christopher dirigen esta noble causa, que es la herencia altruista más poderosa que el “hombre de acero” les dejó.

(Rosa Hermoso Alvarado)
Fotos: Agencia

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