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Foto del autor: José Carlos Botto Cayo

José Carlos Botto Cayo

Poesía de Márlet Ríos

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Haiku de otoño

Se han escrito tantos poemas de amor
En el mundo que ya no caben más.
Poemas que comienzan con un
“Nosotros no inventamos el amor”
O llegan desde una noche primaveral con:
“I remember your cool body”.
Por otra parte, sería poco virtuoso recurrir a viejas
triquiñuelas (con el perdón de los posmodernos)
Y abrir el Antiguo Testamento en
El Cantar de los cantares (2:14), por ejemplo, y anotar:

“déjame oír tu voz,
porque tu voz es dulce
y amoroso tu semblante”

Pero la muchacha tal vez esté interesada
en temas más seculares(MBA y/o el Chat por ejemplo).
Mas siempre quedará el recurso de la criba
Para no patinar y quedar como un burdo imitador
De Bécquer o de Silvio Rodríguez.
Claro que si la muchacha es bonita y tiene nombre
De ninfa deseada/ soñada y finalmente amada
Siempre nos quedará el camino de la concisión.
¡Musa de ensueño, muéstrame el camino!
Desbórdanse sonidos, fragancias y música excelsa
Que me trae el recuerdo:

Lejos de la urbe,
el rumor del río
ahoga sus sollozos.

Nikos

Escapa del colegio. Huye de las  matemáticas.
No permitas que te pongan uniforme.
Luis La Hoz

Mi hijo sonríe y canta como un niño feliz
Le pregunta a su abuela sobre los bailes

de moda

Ella no se incomoda ni se sonroja
Los bailes indecentes y pornográficos de los

adolescentes

Mi hijo les pregunta a los extraños
Y satisface su curiosidad  libremente
Se ríe y vocifera como un loco
Me llama por mi nombre de pila
Mi nombre tan común y soterrado

10 000 veces

Y reemplazado por otro más musical.

“Vivir significa luchar” dijeron los estoicos
Mientras tanto mi hijo disfruta

de sus juegos

Y odia cumplir con sus tareas escolares
-como la gran mayoría de los niños.
El también odia alimentar a las palomas
Lo hace sólo para darme gusto:
Las dejaría morir de hambre si quisiera.
El me hace jugar como un niño de 30
Y pierdo de súbito la rigidez y la solemnidad
Y empiezo a recobrar lo que nunca debí perder.

Mi hijo canta como un niño feliz
No recuerda ni un solo verso que le enseñé
Mas recuerda nuestra canción de cuna.
Si dependiera de él, jugaría todo el

santo día

Y si se olvidara por un momento del Cable
Y de los vídeo-juegos
Y si bailara más gozosamente  más endiabladamente

Con todos los otros niños felices sociables y nada serios del

Mundo

Tan diferentes a su padre.

 

Plenilunio

yo tenía 20 años y un corazón latiendo
como un transformador de 220 voltios
unos brazos extendidos hacia
el cielo de noviembre penumbra pliegues
delicuescentes para mi febril melancolía
miradas aguijoneando mi rostro con acné
y como espacio entre el cielo y el infierno
un sitio deslucido holliniento
donde nuestras vidas se cruzaron por unos
minutos en eskotosis indolente
un río de orines anegando avenidas tugurios
AIRE VICIADO para mis pulmones abrasados por
bermejas llamaradas cláxones despiadados

semáforos  hipnóticos

y en silencio tú que observas resignada el vuelo
rasante de una mosca a las 15h10m del 6 de

noviembre de 1994

 

Huanchaco

Una playa llena de mochileros  caballitos de totora
Y un solitario pelícano que busca comida
Anteceden al sunset. Los rituales para la buena pesca
Las señas en el mar de arriba percibidas con celo
Por los descendientes del dios de la montaña
A esta hora ebrio en la campiña.
Un muelle desvencijado como prueba de desidia
Un presagio en forma de pez raya
Y una pregunta inesperada frente al mar.
Cautivo como el fabuloso animal
En el mural poblado de mitos y miles de objetos

sublevados

Al pie del Cerro Blanco
Guardo mis votos para un ritual nada cruento.

 

http://cerosoccer.blogspot.com/

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