Embajada y en subida
Un día me desperté y me di cuenta que tenía una esposa, una hija y ningún futuro en mi país. Tenía 27 años y ya mi etapa de “promesa” pasaba a convertirse en “realidad”, sin que esta fuera para nada alentadora. Me habían negado ya una vez la visa para Estados Unidos, así que ya estaba curtido para lo peor ese día que fui a mi entrevista en la embajada gringa: “No tengo nada que perder, y sí mucho que ganar”, pensé, y esa actitud fue la que, creo, al final me relajó harto.

En la cola estaba la generación más pujante y exitosa que he visto en nuestro Perú: ¡todos eran empresarios, tenían carros a su nombre (aunque llegaron en taxi), casas y terrenos (a los cuales volverían después de las vacaciones) y hasta cuentas bancarias certificadas por montos millonarios (aunque regatearan el valor del lapicero que les vendían afuera). ¿Yo? tenía un empleo en la constructora de mi tío como vendedor (de ilusiones), 2 mil billetes de monopolio en el banco de la fantasía (mi pata R. era cajero ahí y puso tres ceros de mas) y la foto de mi adorada familia.
Llegué temprano y enseguida uno que estaba en la cola se hizo pata mío.
-Hey, hola amigo, ¿vienes a la entrevista?
- (No!….vengo a hacer jogging en terno, choche…) Sí, ¿tú también?
-No yo le estoy guardando el sitio a alguien… (en aquellos días era por orden de llegada)
-¡Ah! ¿A quién, a un familiar?
- Sí, o al primero que se caiga con 20 luquitas
-¡Oh!, ok.
Despues de tan amena presentación le pregunté dónde se podía desayunar por ahí y él me dijo que en una hora abrirían al frente varios lugares donde se podía desayunar, tomarte fotos, conseguir el pasaje (con descuento) e inclusive notarizar algún documento que te faltara.
-Bien jugado, me guardas la cola, tengo hambre.
-Claro hermanito, anda nomás, pero…
-Sí ya sé, toma….¿dos lucas está bien, no?
-Claro jugador, si ya somos patas.
Me fui a desayunar esperando que mi nuevo “pata” no vendiera mi sitio por las 18 lucas restantes.
Comí algo rápido y regresé a la cola, habían pasado 15 minutos y ahí pude ver que la cola había crecido considerablemente. Mi “pata” estaba ahí esperándome fiel ….pero tuve que darle una luca más por esperarme porque “ya había vendido su puesto”.
En la fila había gente de Arequipa, Trujillo, Iquitos y de todos los barrios de mi gran Lima.
- ¿Y tú es la primera vez que vienes? – Me preguntaron una chica y su novio.
- Bueno a este local, yo la pedí hace tiempo cuando la embajada estaba en Miraflores, pero me la negaron.
- ¿Pero te pusieron en la computadora?
- No sé, ¿por qué?
- Si te pusieron en la computadora no creo que te la den esta vez tampoco.
(Bacán, gracias por terminar de lapidar mi ilusión, ¿por qué tú y tu novio no se van de vacaciones a Miami y se ahogan mientras los muerden dos tiburones blancos ?) ¿Tú crees? (con cara de puchero)
- Así me han dicho.
- Bueno vamos a ver, no pierdo nada
Y en ese “no pierdo nada” estaba el secreto del éxito, como dije antes. Apenas pusimos un pie dentro de la embajada me di cuenta de eso. ¿Alguna vez has entrado a un sauna? Te explico. Cuando abres la puerta el vapor y la onda de calor te pegan directo a la cara. Luego, al dar el primer paso, sientes la humedad caliente debajo de la planta de tus pies para encontrar dentro seres sudorosos y enrojecidos que aguantan la tortura de esa candente temperatura con una sonrisa en los rostros, y comentando lo saludables que es cocinarse ahí. Así es la embajada gringa.
Abres la puerta rodeado de guachimanes armados, hay cámaras de seguridad que pareciera te apuntan directamente, filas de sudorosos seres que miran de reojo, sonríen y comentan bajito lo importante que es su viaje por los estudios o lo mucho que ansían esas vacaciones. Tú te puedes dar cuenta ahí mismo quién se va para no volver si le dan la visa. Yo los vi, los entrevistadores los vieron detrás del vidrio, hasta los guachimanes se daban cuenta.
Al llegar a la ventanilla eran 2 los mensajes los que se oían:
- Tengo unos cursos en la Universidad de Miami Dade
(Mi mejor amigo limpia casas allá y se esta haciendo un billetazo, déjame ir)
-Voy de vacaciones a Nueva York, a visitar
(Mi primo ya me tiene trabajo en Nueva Jersey)
-Vamos a ir de luna de miel a Virginia
(él se quedó sin trabajo y mi tía nos va a recibir por un mes para empezar)
Uno era pronunciado y el otro estaba escrito en los ojos.
- No, lo siento, por ahora no se va a poder……
Una y otra vez, esa frase era repetida, recibida con resignación en muchos casos, con molestia y reclamos de vez en cuando y hasta con lagrimas en mas de una ocasión.
Hasta que llegó mi turno frente a aquel juez de la ventanilla 4
- Hola, buenos días Sr.
- Buenos días
- ¿Por qué desea ir a Estados Unidos?
- Vacaciones
- ¿A dónde va a ir?
- California
- ¿Por que a California?
- Excelentes playas
- Ok, ¿en qué trabaja usted aquí?
- Vendo apartamentos
- Ya veo aquí en sus documentos, ¿trabaja en esta constructora?
- Sí, construimos apartamentos
- ¿Dónde?
- La Molina, San Miguel, en diferentes lugares
- ¿Y cómo son los apartamentos?
- Tenemos de 2 y 3 cuartos, con terraza, sala-comedor, cocina-lavanderia, etc.
- Ajá
- Mire, si a usted le ha gustado Lima, es un muy buen momento para invertir, acá tiene mi tarjeta, yo se los puedo mostrar sin compromiso, así puede venir de vacaciones o lo alquila y es buen negocio.
- Ok….(sonriendo)
- ¿De qué parte de Estados Unidos es usted?
- ¿Qué?
- ¿De qué parte es?
- Nací en Michigan pero vivo en….(me mira silencioso)
- Se lo pregunto porque me han dicho que en algunos estados la construcción es totalmente de drywall , no usan ladrillo en el interior y los nuestro son de ladrillo, duran para toda la vida, además, los acabados son de primera, al gusto del cliente.
- Ok, ok solo pregunto por lo de la visa.
- ¡Oh! La visa, sí, pero ahí tiene mi numero celular por si acaso.
- Bueno, ¿y vende mucho usted?
- Por supuesto, el mes pasado vendí 3 y eso que estamos en recesión.
- Ja,ja, ok.
- ¿Usted no va a quedarse, no?
- ¿Yo? Por favor, tengo familia aquí. Tengo su foto, mire, estas son mi esposa y mi hija, pero mi esposa se queda porque su mamá viene de visita y yo pensé que nada mejor que dejarla disfrutar con su madre unos días porque así son las mujeres, usted me entiende ¿no?
- Sí, claro (sonriendo)
- Ok, bueno tenga este ticket y vaya a pagar afuera. Le enviamos el pasaporte con la visa por courier.
- Ok, gracias.
Cuando volteé y vi a los que estaban detrás de mí, las caras eran indescriptibles, una mezcla entre sorpresa, envidia e incredulidad……me habían dado la visa. Recuerdo ese día como si fuera ayer, salí y llegué a casa en medio de abrazos de alegría y pena porque esto significaba una despedida. Momentánea, pero despedida al fin.
Semanas después de recibir la visa, mientras desayunaba, dos aviones impactaban unas torres en NY y una voz en el teléfono me decía: “Esto va a cambiar para siempre….. si quieres venir, ven ya.” .Días después, mientras mi hija estaba comiendo en su sillita de bebe, la besé en la frente diciéndole: “Te juro que voy a volver por ti”. Mi madre y mi esposa en ese tiempo me llevaron al aeropuerto. Con lágrimas en los ojos le dije adiós a mi país y a mi familia, y haciendo de tripas corazón tomé un avión hacia la esperanza. Lo que pasó después es otra historia.
El gran Roberto
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