Sintiendo la blanquirroja en el corazón
Este 2010 cumplo 24 años y aún no pierdo la esperanza de que en el próximo mundial en Brasil pueda gritar a todo pulmón ¡¡Vamos Perú!!
Hoy me encuentro por cuestiones laborales en Chile, país en el que mencionar soy peruana me llena de orgullo a pesar de todos los comentarios que he podido escuchar.

Foto: Lino Chipana / Archivo
Hoy me levanté muy temprano, Chile jugaba su primer partido en el mundial contra Honduras a las 7.30 a.m. y de alguna manera estoy agradecida con este país que me ha tratado muy bien este tiempo. Vi el primer tiempo en mi departamento acompañada de una amiga chilena y una francesa, todas alentando a Chile. El pitazo del árbitro señalaba el término del primer tiempo, Chile ganaba 1 – 0, me alisté de inmediato y partí rumbo al trabajo. Mientras caminaba y veía a casi todos con sus camisetas rojas, mucha bulla, autos y demás, sentía y recordaba las infinitas veces que he gritado ¡Vamos Perú, carajo, vamos a ganar!, y a pesar de que probablemente perdíamos, nunca me he cansado ni me cansaré de gritar ni alentar a mi blanquirroja.
Llegué al trabajo en 5 minutos, casi no había autos en la avenida Providencia, Entré justo cuando iba a empezar el segundo tiempo y vi que proyectaban el partido en pantalla gigante en el auditorio de la empresa. Inmediatamente busqué un buen sitio y un pitazo dio inicio al segundo tiempo. Los minutos transcurrían, escuchaba las clásicas barras del país, sentía la tensión de los chilenos y también la alegría al finalizar por haberle ganado a Honduras. Acabó el partido, todos estaban felices y la gente se congregaba en el centro de Santiago. Había mucha bulla, bocinas y más, y yo compartía de alguna manera esta alegría sintiendo y rogando que por favor mi Perú vaya al mundial pronto.
Cuando llegué a Chile hace casi 6 meses estaba emocionada, era la primera vez que viviría sola y además en otro país. Pasé y tuve experiencias inolvidables en este país vecino, viajé, conocí otra cultura, conviví con personas que muchas veces no tienen una buena impresión de los peruanos y muchas otras cosas. Es ahí dónde llegué yo, a sumarme a los peruanos de corazón, trabajadores que buscan cada día salir adelante.
Me siento realmente orgullosa de caminar por Santiago y encontrar excelentes restaurantes peruanos reconocidos mundialmente y escuchar a la mayoría de personas decirme que les encanta la comida peruana, que quieren ir al Perú y visitar Piura, Arequipa, Lima, Cusco y, desde luego, Macchu Picchu.
Quizás cuándo uno está en su país no valora como debería todas las cosas y riquezas del mismo. Este tiempo fuera me ayudó a amar aún más a mi Perú, a sentirme orgullosa cada vez que digo “sí, soy limeña, trabajo aquí en Santiago por un proyecto de la empresa y extraño mucho a mi país y mi comida”. Sin duda amo a mi Perú y, aunque no vayamos al mundial en algunos años más, ¡¡¡no importa!!!, todos –pero todos– los partidos los gritaré y alentaré a pulmón….Hoy, solo espero que pasen 3 semanas más para regresar, comer un rico cebiche de mero y un lomo saltado acompañados de chicha morada bien helada y gritar: “Familia, amigos, volví, y no me quiero ir nunca más de mi Perú”.
Aída Roldán Quinto, Chile
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