Una peruana adaptada a la India
El viernes pasado mi mama llegó a Bombay, pero antes hubo todo un sistema de inteligencia entre mi hermana y yo para ver cuál era la mejor ruta para traerla, ya que no solo consideramos el precio sino también comodidad, ya que la ruta más barata es vía Continental, que te manda en un vuelo peor que combi de Yerbateros en Semana Santa.
No solo el vuelo es malísimo, sino que la gente no respeta los 10 kilos de equipaje de mano que le toca a cada uno y termina metiendo hartas cajas a la mala en cuanto espacio vacío encuentran. Sentarte por espacio de 16 horas al costado de un tío que parece que no se hubiera bañado y sin muchas opciones de pararte porque no hay espacio dónde caminar no es nada agradable, aparte que la comida pica horrible y te la tienes que comer porque el vuelo es largo. Por estas razones -y por el cariño y respeto que le tengo a mi madre- decidí buscar una opción más cómoda aunque un poco más cara…al final la diferencia no fue mucha, pero creo que valió la pena, hice que viajara en Emirates, que en mi opinión es una de las mejores aerolíneas que hay, los asientos son cómodos, te dan harta comida, hay diversidad de películas, el baño es limpio y bien completo y hasta te dan medias y esa cosa para taparte los ojos. No sientes el vuelo de 12 horas de JFK a Dubai, de ahí tienes que hacer conexión hacia Bombay, pero es mejor porque estiras las piernas y el aeropuerto de Dubai es más que hermoso. Aparte, desde ya sabía que iba a sufrir lo suficiente estando un mes en Bombay, así que como ella misma me dijo, valió la pena pagar un poquito más y mandarla en Emirates.
Desde meses antes me preparé para su llegada. Traté de enseñarle al chofer un poco de español para que se pueda comunicar con mi mamá, pero muchos resultados no vi, así que en reemplazo le compré a mi mamá un diccionario de frases español–inglés para que más o menos se hiciera entender.
Una semana antes llame al chico de Loop, la empresa de telefonía que uso, para que me venda un chip prepago para tenerla comunicada. Ustedes pensaran: ¿por qué con tanta anticipación compra un simple chip?”. Bueno, van dos semanas y hasta ahora no consigo activar la bendita línea. Resulta que luego de los ataques terroristas de setiembre en el Taj de Bombay, ahora todas las líneas deben ser registradas ya que descubrieron que los terroristas se comunicaban por celulares prepago, así que requieren una prueba de residencia a mi nombre. Mi recibo de luz está a nombre del dueño del departamento en que vivo y el contrato de arrendamiento es entre la empresa en que trabajo y el dueño, así que no tengo un documento válido para ellos. Lo gracioso es que te activan la línea por un día y al día siguiente te la desactivan, les das más papeles y te activan de nuevo la línea para luego de dos días desactivarla de nuevo, ¡¡¡grrrr!!! Mi jefa se ofreció a sacar el chip a su nombre (ella saber que soy terca pero nunca terrorista) así que esta semana probaremos eso.
Mi mamá me hace acordar a mí cuando recién llegue a Bombay. Yo me quejaba de todo y sentía esa terrible frustración por no poder comunicarme en su lengua. No es que no sepa inglés, sino que los indios nunca te dicen que no, así no sepan la respuesta, te venden gato por liebre y se ríen si los cuadras, nunca se amargan y cuando no les gusta lo que escuchan por teléfono te cortan en una. Esto sin contar que no tienen criterio para hacer las cosas (¿cómo explicas eso en inglés?). También manejan como desquiciados en una vía que incluye vacas, motos, animales de carga, camiones, mototaxis, bicicletas y cualquier otro tipo de transporte que se les ocurra. Mi mamá andaba de saltos y gritos cada 5 minutos, pero aunque le resulte difícil le pedí que no hiciera eso ya que estresaba más al chofer. Creo que mejor era llevarla con los ojos vendados, total, hay cosas muy fuertes y tristes en las calles de Bombay que no son muy agradables de ver.
Pero con todo eso me asombra darme cuenta que estas cosas ya no me fastidian y ni siquiera les presto atención. Con casi 11 meses en la India, si no me hubiera acostumbrado me hubiera vuelto loca.
También noté que me he acostumbrado al calor. Andar a 35 ó 37 grados por una calle no me parece tragedia griega, acabo de remover de mi computadora un gadget que me dice a cuánto estamos de temperatura, ya que eso sugestiona a mi madre y luego no quiere salir. Los equipos de aire acondicionados, que solo los use en época de verano (ahorita estamos en invierno), ahora están prendidos casi todo el día, ¡pobre mi cuenta que luz…snif!
Creo que en general la India no es un lugar cómodo para una persona que no está acostumbrada a ver diferentes culturas, quizás es porque los peruanos somos muy comodones y esta cultura es muy chocante, una cultura de pretensiones, de una desesperada necesidad de diferenciarse, de extremos pobres y ricos y realidades encontradas, de gente alegre y sonriente a pesar de todo, gente sin malicia y superconservadora, gente que tengas la religión que tengas se lo toma bastante en serio (en algunos sentidos), gente humilde y buena pero que odia a los pakistaníes desde el fondo de su corazón, gente que cree que tu color de piel define tu personalidad y costumbres, en resumen: gente demasiado diferente para ser considerada toda de un mismo país.
Así es la India, y quizás debería darle las gracias por aprender a valorar más a mi país. Si, los peruanos somos un caos, seguimos diciendo que somos una sociedad supercompleja y mixta, que la gente de la selva no tiene nada en común con la gente de la costa, pero al menos todos hablamos el mismo idioma (con o sin acento), sentimos orgullo por nuestra historia y, sobre todo, adoramos nuestra comida y el concepto de familia. O al menos así lo creo yo.
Volviendo al tema de mi mamá, la llevé a comer rico para que no sienta el vacío de Lima, al menos por un tiempo. La comida le encantó, aunque claro, por lo que pagué tenía que encantarle…pero al momento de recoger los platos el mesero se acerco a mi mamá y estiro su brazo y todo su “olor” se esparció, plop!
Luego salimos hacia una intersección en la que un tipo se encontraba dirigiendo el trafico, la primera idea que se nos vino a la cabeza fue que estaba loco, pero como estaba bien vestido y parecía que sabía lo que estaba haciendo descartamos esa idea, los carros le hacían caso y aunque era poco probable que el tráfico desapareciera en el corto plazo, el tipo estaba haciendo un buen trabajo. Al entrar al carro le preguntamos al chofer quién era ese sujeto dirigiendo el tráfico y nos dijo que era un ciudadano común que estaba ayudando porque todo estaba atorado, luego le preguntamos si alguien le pagaba o si era una especie de servicio comunitario que tenía que hacer como castigo, pero el chofer nos miró asombrado y no dijo “Nadie le paga, había trafico y se necesitaba una persona que dirija, así que se ofreció, nada más”.
Pense que quizás en el Perú somos un poco más egoístas por hay harto tráfico y nos quejamos, pero nadie sacrificaría su tiempo por hacer este tipo de servicio a la comunidad sin esperar nada a cambio.. y aun más, ¿los conductores le harían caso? Con un par de insultos de choferes de combis toda la convicción de ayuda a la comunidad se iría al tacho. Interesante…sea lo que sea, prefiero ser peruana
Les, India
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