Viaje a las estrellas
El protón es una de las partículas que forman el núcleo de los átomos. Su carga es positiva y su masa es casi cero, en realidad, 0,00000000000000000000000016 gramos. Los físicos han demostrado que si los protones fuesen un 0,2% más pesados, el universo sería radicalmente diferente a como es ahora, y la vida, tal y como la conocemos, no existiría. Cuando leía esto pensaba dos cosas, por un lado que somos absolutamente afortunados dentro de un universo gigantesco donde la vida es una excepción y, por otro lado, me asombra la enorme coherencia y belleza interna que posee ese universo, en el que una diminuta partícula subatómica configura una totalidad de más de 13 mil millones de años luz de tamaño. Es decir, un tamaño de lo conocido en que la luz, lo más veloz que se conoce hasta ahora, tarda 13 mil millones de años en recorrerlo.

Creo que si mirásemos más hacia arriba, hacia las estrellas y galaxias que nos rodean, el mundo iría mejor, porque nos daríamos cuenta precisamente de eso, de que somos seres afortunados, viviendo en un planeta que se encuentra a la distancia e inclinación exactas respecto del sol para que la vida sea posible. Un planeta, que a lo largo de los siglos, ha sido capaz de desarrollar diferentes capas que protegen la vida, y a cada uno de nosotros, de los mortíferos rayos cósmicos que llegan a él. Un mundo en que sus leyes físicas, para que la realidad exista como es en la actualidad, son inmutables. Un mundo que, por desgracia, nos empeñamos en romperlo y dañarlo.
En Perú tenemos la oportunidad de profundizar en el conocimiento, admiración y disfrute de ese firmamento que descansa sobre nuestras cabezas. Una serie de observatorios y planetarios astronómicos, dirigidos por el ingeniero y astrónomo belga Barthelemy D’Ams, se encuentran en varios hoteles de los principales destinos turísticos del Perú. Además, Barth ha tenido la iniciativa de desarrollar observatorios portátiles que permiten su desplazamiento a los puntos que el interesado desee, en la costa, la sierra o la selva. Una iniciativa pensada para grupos particulares, para balnearios playeros, para colegios y universidades, en definitiva, para todo aquel que desee mirar las maravillas del cielo, esté donde esté.

En Ica, el hotel Las Dunas ofrece observación de estrellas además de varias presentaciones interactivas de biología y de ilusiones ópticas. Un poco más al sur, en Nasca, hay dos observatorios astronómicos, el que se encuentra en el hotel Nazca Lines y en la ex hacienda Majoro, ambos con proyecciones en varios idiomas y horarios. En el Valle Sagrado del Cusco hay una pequeña comunidad cercana a Ollantaytambo que se llama Yanahuara, en ella hay un hotel manejado por la cadena Casa Andina donde se hacen proyecciones en su cúpula circular antes de subir al observatorio para contemplar, con sus telescopios, los cúmulos de estrellas, las galaxias y las nebulosas que nos rodean, ofreciendo una experiencia que muestra la cosmovisión de los pueblos andinos y la moderna astronomía. Casa Andina también cuenta con otro observatorio en su hotel de Chivay, en el Colca, ofreciendo presentaciones a lo largo del año para los turistas que llegan de diferentes partes del mundo.
Si no queremos irnos lejos Lima tenemos dos iniciativas de observación astronómica, la que se encuentra en el Morro Solar y la que dirige el Instituto Geofísico del Perú. Todas ellas adaptadas a niños y grandes, a neófitos y a especialistas.
De pequeño mi sueño era ser astrofísico, para de esa manera intentar entender los misterios insondables que tiene el universo: su origen con el Big Bang, su expansión en los confines de lo conocido, sus universos paralelos… en definitiva para buscar respuestas físicas al por qué de las cosas y al por qué estamos aquí, afortunados de tener una vida que todavía hoy no se encuentra en los miles de planetas y sistemas solares descubiertos, pero que sin duda debe estar latiendo en algún rincón de este universo mágico.

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