
No basta solo con frotarse los ojos o tener un parpadeo excesivo, sino que hay otras conductas que pueden ser recurrentes en un niño y que no deben pasarse por alto a la hora de detectar a tiempo los problemas visuales. Y es que un pequeño que está presentando dificultades para ver tendrá cambios de comportamiento que afectan también su desarrollo, rendimiento académico, habilidades motoras y relaciones sociales. Hoy te explico, de la mano de la oftalmóloga Marleni Mendoza, a qué señales debes prestarle atención para poder detectar con tiempo si sufren de ojo vago, estrabismo, miopía, astigmastismo, entre otros.
¿Por qué estar atento a cada uno de sus movimientos? La razón es que muchos problemas de visión en la infancia son asintomáticos y pasan desapercibidos y pueden confundirse con otros problemas de salud o de conducta como no hacer las tareas, no querer relacionarse o socializar con otros o tener mala ortografía.
Y es que esto permitirá tener un diagnóstico precoz y ayudarlos. “Problemas visuales como la miopía, hipermetropía, astigmatismo o estrabismo pueden tratarse con éxito si se detectan a tiempo. El uso oportuno de gafas correctoras o terapia visual previene complicaciones futuras”, explicó la especialista.

¿Cómo saber si un niño tiene problemas de visión?
La mayoría de los problemas visuales en la infancia pueden corregirse si se detectan a tiempo. La oftalmóloga Marleni Mendoza recomienda a padres y cuidadores vigilar las siguientes conductas:
- Se acerca demasiado a la televisión, libros o celular: Puede ser una forma de compensar la baja agudeza visual o la dificultad para enfocar.
- Entrecierra los ojos o inclina la cabeza para enfocar: Es un intento inconsciente por mejorar la visión, especialmente en casos de astigmatismo o miopía.
- Dolores de cabeza frecuentes, sobre todo al final del día: La fatiga ocular es común cuando hay problemas no corregidos.
- Falta de atención o bajo rendimiento escolar sin causa aparente: Muchos niños con problemas visuales evitan tareas que les resultan difíciles de ver o interpretar, lo cual puede confundirse con falta de interés o problemas de aprendizaje.
- Parpadeo excesivo, ojos llorosos o rojos: Estos síntomas pueden ser signos de sequedad ocular, fatiga o alguna alteración visual.
- Tropiezos frecuentes o dificultad para calcular distancias: Puede ser señal de problemas con la percepción de profundidad o coordinación visual-motriz.

La especialista y asesora científica de Laboratorios Lansier también aconseja un examen oftalmológico completo entre los 6 y 12 meses, otro a los 3 años y nuevamente antes del ingreso escolar. Desde entonces, lo ideal es realizar controles anuales, incluso si no hay síntomas evidentes.
Si te interesa la salud y el bienestar, te invitamos a sumarte a nuestro canal de WhatsApp. No te pierdas información valiosa y consejos que te ayudarán en tu día a día. Únete a nuestra comunidad 👉 aquí













