El 6 de octubre del 2018 se enfrentaron en el evento estelar del UFC 229 en Las Vegas. El vencedor fue Khabib, pero los aficionados esperan que McGregor tenga su revancha. (Foto: AP).
El 6 de octubre del 2018 se enfrentaron en el evento estelar del UFC 229 en Las Vegas. El vencedor fue Khabib, pero los aficionados esperan que McGregor tenga su revancha. (Foto: AP).
Ricardo Montoya

Periodista y psicólogo

@RMontoyaDes

No nacieron destinados a odiarse. Las pruebas están ahí. Seis años atrás, unos minutos después de que McGregor, exuberante, honrara su promesa y acabara en un solo round con Poirier, recibió a Khabib en su camerino para celebrar. Una fotografía, publicada en redes sociales, registraría el abrazo. La imagen no miente: el respeto se acercaba al cariño. Ambos, por entonces, reinaban en distintas categorías, así que felicitarse vía Twitter era frecuente. Otros tiempos. El odio acechaba escondido.

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Ese abrazo inicial se partiría pronto y en una escalada sin precedentes en el deporte. La rivalidad se convirtió en la más feroz de las enemistades. Han sido tantas las agresiones que precisar dónde se originó el fuego no es sencillo. La historia transcurre diferente según quién la relate.

Hace solo seis años, tanto Khabib como McGregor se respetaban y admiraban. (Foto: Twitter).
Hace solo seis años, tanto Khabib como McGregor se respetaban y admiraban. (Foto: Twitter).

El clan irlandés le adjudica la responsabilidad a Khabib. Para ellos, el ruso, dolido por la elección de McGregor como aspirante al título de Eddie Álvarez, lo llamó “gallina” a sus espaldas. En la jerga rusa, ese agravio es sinónimo de violación. Luego, abofeteó a Artem Lobov, amigo cercano de Conor.

Los rusos, por su parte, acusan al grupo de McGregor de irrumpir violentamente en una conferencia de Khabib. Los videos los muestran arrojando, iracundos, una silla contra las ventanas del bus en el que viajaba el ‘team’ Nurmagomedov.

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Lo cierto es que, por uno u otro motivo, o por la sucesión de ambos, lo que en su tiempo era aprecio terminó por convertirse en repulsión y ya sabemos, como escribió Joyce Carol Oates, que “el amor combinado con el odio es más profundo que el amor o que el odio mismo”.

Normalmente, esta “mala sangre” termina cuando los contendientes dirimen diferencias dentro del octágono. Pero este no es el caso. Tras el triunfo de Khabib y el subsecuente escándalo en Las Vegas, la visceralidad del rencor se ha multiplicado. “Esta furia se va a repetir cada vez que nos veamos. Ellos van a terminar en el hospital y nosotros, probablemente, arrestados por la policía”, amenazó Khabib ante un eventual encuentro lejos de la arena. Para él, esta guerra, ya es algo personal.

En cuanto a Conor, que también detesta a Khabib, por supuesto, el dinero sigue siendo su leitmotiv. Por eso, esta semana, y en su afán de satisfacerse por partida doble, retó a Justin Gaethje, futuro rival del ruso. McGregor, persuasivo como es, insinuó que, si el norteamericano lucha contra Khabib, va a tener que estar pendiente de que no le agarren las piernas, mientras que, de hacerlo frente a él, Gaethje tendría la pelea franca que tanto disfruta. La intención es desacreditar el estilo de Khabib para birlarle el rival, pero sobre todo la bolsa.

Dana White, presidente de la UFC, ya salió al cruce, para asegurar que Gaethje y Khabib se enfrentarán de todas formas y que el ganador se las verá con el que resulte victorioso del encuentro entre McGregor y un rival por determinar. El botín da para todos.

Desde que se enfrentaron en el octágono, los ataques de ambos bandos no han parado, pero el último mensaje del irlandés podría cambiar el odio por respeto. (Foto: REUTERS).
Desde que se enfrentaron en el octágono, los ataques de ambos bandos no han parado, pero el último mensaje del irlandés podría cambiar el odio por respeto. (Foto: REUTERS).
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Alimentando su rencor andaban cuando el padre de Khabib entró en coma por una neumonía de procedencia dudosa. McGregor, que dos días antes había llamado “rata escurridiza” en redes a Khabib, esta vez ha dado con la nota correcta: “Mis oraciones por la recuperación de Abdulmanap Nurmagomedov, un verdadero genio de las artes marciales. Muy apenado por las noticias. Mucha fuerza para su familia”.

Hace algún tiempo, tras el deceso del padre de Daniel Cormier, su oponente más encarnizado dentro y fuera de la jaula, Jon Jones, le mandó un mensaje de condolencias. Desde entonces, la aversión entre ambos cedió el paso a una relación civilizada. ¿Ocurrirá lo mismo esta vez? ¿Será este gesto de humanidad de McGregor el puente para acercarse a Khabib y romper, por fin, con tanta inquina?

Ojalá.

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