Los tibios

La extemporánea declaración de Boluarte puede ser la confirmación de una pasmosa falta de reflejos del Gobierno o un gesto desesperado para corregir un desatino.

    Héctor Villalobos
    Por

    Editor de Política y Opinión

    hvillalobos@comercio.com.pe

    La extemporánea declaración de Boluarte puede ser la confirmación de una pasmosa falta de reflejos del Gobierno o un gesto desesperado para corregir un desatino. (Foto: Presidencia)
    La extemporánea declaración de Boluarte puede ser la confirmación de una pasmosa falta de reflejos del Gobierno o un gesto desesperado para corregir un desatino. (Foto: Presidencia)
    / Jhonel Rodriguez Robles

    Demasiado tarde. Dina Boluarte intentó fallidamente quedar bien con el sector de la tribuna que no le hace barra, pero que evita pifiarla. Quiso despejar las dudas sobre las posiciones evasivas de su canciller Elmer Schialer y de su jefe de Gabinete Gustavo Adrianzén respecto de Venezuela. El viernes habló de “fraude” y “dictadura”, exigió que se muestren las actas y remató con un simplón remedo de frase cliché: “El que nada tiene, nada teme (¿?)”.

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