censo 2017
censo 2017

Quechua, aimara, indígena, nativo amazónico, mestizo, blanco, afroperuano. Hoy, durante el censo, los peruanos tendrán que escoger entre esas opciones para responder a la siguiente interrogante: “Por sus costumbres y sus antepasados, ¿usted se siente o se considera...?”.

Por primera vez, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) ha incluido en la cédula censal una pregunta sobre la autoidentificación étnica; es decir, sobre la forma cómo una persona se percibe a sí misma según sus costumbres y antepasados, o su pertenencia a determinado grupo étnico.

Aníbal Sánchez, jefe del INEI, explicó que con ello “se intentará recoger la enorme diversidad cultural del país” y visibilizar a los grupos más vulnerables. De este modo, dijo, el Estado podrá diseñar políticas públicas de acuerdo con sus necesidades.

—Políticas públicas—
Sobre la pregunta en cuestión, el Ministerio de Cultura (Mincul) informó que el color de piel, la forma de vestir o hablar y el lugar de residencia no son “necesariamente determinantes” para la autoidentificación.

Alfredo Luna, viceministro de Interculturalidad, comentó que, para responderla, cada encuestado deberá reflexionar sobre “cómo se siente” respecto al lugar donde vive y a sus lazos familiares.

“Por ejemplo, si en una provincia se identifican 3 mil asháninkas y un solo hospital, el Estado sabrá que el personal médico de la zona deberá tener la capacidad lingüística necesaria, así como una correcta aproximación a la cultura local”, dijo Luna. Hasta la fecha, el sector Cultura ha registrado 55 pueblos originarios en el país.

—Diversidad social—
Si bien es la primera vez que la pregunta se incluye en un censo nacional, anteriormente la misma ha formado parte de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho), que se realiza de manera continua. Según esta medición, el 19% de la población peruana es quechua, el 1,6% es aimara y menos del 1% es nativo amazónico.

Para Farid Matuk, ex jefe del INEI, es “fundamental” que la autoidentificación se siga incluyendo en la Enaho durante la siguiente década. “No basta con preguntarlo cada diez años en un censo para diseñar políticas. Se necesita información actualizada”, dijo. Según Matuk, se debió permitir la elección de respuestas múltiples para reflejar adecuadamente la diversidad:“Si alguien se siente mestizo, pero también quechua o asiático, debería poder decirlo. No tiene que estar limitado a una opción”.

Por otro lado, el antropólogo Raúl Castro comentó que la pregunta y las opciones de respuesta “están bien formuladas”, ya que recogen las categorías sociales que la población utiliza en su vida cotidiana. “Seguramente, habrá una tendencia muy fuerte a elegir la opción ‘mestizo’, pero hasta ese escenario también es muy positivo. No hay respuesta mala, porque todas reflejarán la historia personal de cada uno”, concluyó.

-El orgullo nikkei y afroperuano se pone de manifiesto-
Durante el censo, las personas que no encuentren su grupo étnico entre las opciones de respuesta a la pregunta de autoidentificación podrán especificarlo.

Por ello, la comunidad nikkei en el país, conformada por los peruanos descendientes de japoneses, inició la campaña #SoyNikkei para visibilizar a su grupo social. Así, quienes se sientan identificados con sus raíces podrán escribir el término “nikkei” en la cédula censal.

Geraldine Sakuda, vocera de la campaña, explicó que la iniciativa surgió con el objetivo de que el INEI contabilice a los miembros de la comunidad nikkei en el Perú. “No hay una cifra actual ni exacta de cuántos descendientes de japoneses conviven en el país. Solo tenemos una proyección que aproximó la cifra a 100 mil nikkeis. El problema es que ese estudio se hizo en 1989”, dijo.

Por otro lado, el Centro de Estudios y Promoción Afroperuanos Lundu se ha sumado a la campaña #CuéntateFamilia, con la que buscan que la comunidad afrodescendiente marque la opción “Negro, moreno, zambo, mulato, pueblo afroperuano” durante el censo. Brenda Garay, vocera de Lundu, indicó que la autoidentificación étnica ayudará a mejorar las políticas públicas destinadas a los afroperuanos, la comunidad que registra el mayor índice de pobreza en la costa del país. “También es una oportunidad para saber cuántos somos, ya que no hay cifras desde 1940”, agregó.