Fernando Vivas

Los lobistas tienen un millón de amigos. De esa forma siempre pueden recurrir a alguno cuando cae un gobierno y arriba otro. Si son persistentes como Karelim López, no esperan a que este se instale. Indagan, reparten sus tarjetas, colaboran. De Karelim, por ejemplo, sabemos que tuvo amigos apristas cuando el Apra pesaba en el Estado. Fue colaboradora de la exministra y excongresista Mercedes Cabanillas. Luego, se acercó a Fuerza Popular y tuvo una estrecha relación con Luz Salgado. Es más, aportó a la campaña de Keiko Fujimori y por esa razón fue blanco de las pesquisas de José Domingo Pérez, según me cuenta su abogado César Nakazaki. También sabemos que buscó acercarse al entorno íntimo de Vizcarra a través de dos amistades que cultivó con esmero, la del vidente Hayimi y la de Karem Roca, la célebre ex secretaria del presidente. Hasta se hizo amiga de Richard Swing en el intento (ver “La maldición de Karelim” del 12/2/21).

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