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Especial: Día de la Madre y aquel niño llamado “Marco”

Hablar de la madre es todo un reto. Probablemente no haya ser del cual se haya hablado más que de aquel que nos trajo al mundo. Desde pequeños nos hablan de la importancia de la madre en la sociedad, pero es en la sociedad italiana donde su figura alcanza otro nivel. Porque una cosa es la madre y otra, la mamma. Omnipresente, paciente y protectora, la mamma italiana ha sido también objeto de estereotipos y clichés (basta recordar la frase “¡Mamma mia!”, que se la repiten tanto a los italianos por el mundo). Hoy hablamos de madres y música.

Si hoy le preguntasen a un italiano cuál es la canción que asocia a la madre, probablemente le vendría a su mente este tema, titulado Viva la mamma y que fue todo un éxito en Europa en la voz del napolitano Edoardo Bennato.

Estas imágenes corresponden a la TV de la aún Alemania Occidental en 1989. No solo faltaba poco para que cayese el Muro de Berlín, sino también para que el propio Bennato cantara el himno del mundial de fútbol que al año siguiente organizaría Italia. Meses antes, Viva la mamma –una canción sin muchas pretensiones– sorprendió al volverse la más escuchada del verano italiano de aquel año.

El tema, cuyo estilo nos recuerda la música de los años 50, fue compuesto por el propio Bennato, quien se lo dedicó a su madre, Adele Zito, una figura clave en su carrera. Precisamente allá por el verano de 1957 o quizá 1958, fue la señora Adele quien decidió contratar un profesor de música para sus tres hijos varones. Edoardo, el mayor, eligió rápidamente la guitarra.

Viva la mamma, (Viva la mamá,)
viva le donne (vivan las mujeres)
con i piedi per terra, (con los pies en la tierra,)
le sorridenti (las sonrientes)
miss del dopoguerra, (misses de la posguerra,)
pettinate come lei. (peinadas como ella).

Viva la mamma sigue siendo tan popular en Italia que hace poco más de un año fue utilizada por la periodista Giorgia Meloni para lanzar su fallida candidatura a la Alcaldía de Roma.

Sin embargo, los italianos de anteriores generaciones tenían otra canción emblemática para el Día de la Madre. Escúchenla sobre todo si aman el bel canto.

Aquí tenemos al gran Luciano Pavarotti, quien nació en la ciudad de Módena en 1935 y cuya partida hace casi 10 años aún seguimos lamentando. En estas imágenes lo vemos en un concierto en el teatro Luna Park de Buenos Aires, donde interpreta una de las composiciones italianas más conocidas en todo el mundo, Mamma.

Un clásico de la canción popular italiana, Mamma fue compuesta por Cesare Andre Bixio (música) y Bixio Cherubini (letra) en 1940, cuando Italia iniciaba su catastrófica participación en la Segunda Guerra Mundial. Como se pregunta el diario La Repubblica, “¿cómo es posible que la canción más provincial, más familiar y más descaradamente italiana se haya vuelto una especie de aria mundial, eterna, invariable y reconocible al primer verso?”.

Interpretada inicialmente por el soberbio tenor italiano Beniamino Gigli, Mamma saltó a la fama al ser incluida en el homónimo film de 1941. “Se trata de la identidad italiana construida sobre la figura materna”, sostiene el libro Mamma de la actriz y ensayista Sabina Ambrogi. Eran tiempos de crisis en los que muchos italianos habían dejado ya el país, y la patria alejada asumía también una imagen materna.

Mamma son tanto felice (Mamá soy tan feliz)
perché ritorno da te, (porque vuelvo a ti,)
la mia canzone ti dice (mi canción te dice)
che è il più bel giorno per me. (que es el día más feliz para mí.)
Mamma son tanto felice, (Mamá soy tan feliz,)
viver lontano, perché? (vivir lejos, ¿por qué?)

A fines de los años 50, durante un concierto de la cantante estadounidense de raíces italianas Connie Francis, un joven se sentó en primera fila. Debido a la emotiva interpretación que Francis hizo de Mamma, el joven rompió a llorar, pues había perdido recientemente a su madre. Antes de que Francis terminase de cantar el tema, él abandonó raudamente la sala.

Después del recital, Connie Francis encontró una docena de rosas junto a una carta de disculpas por la abrupta salida. Ese joven era Elvis Presley.

Ahora conozcamos la historia de dos madres.

Esta mamma no es un estereotipo, sino un ícono. Ella es la gran voz de la música italiana. Con ustedes, Mina Mazzini, o simplemente Mina, con la canción titulada È l’uomo per me (Es el hombre para mí), de 1964. La elección de este tema no ha sido al azar.

Un año antes, Mina se había convertido en madre al dar a luz a su primogénito, Massimiliano, el 18 de abril de 1963 en Milán. Aquello generó toda una controversia en Italia, pues el padre era el actor Corrado Pani, quien aún seguía casado con la actriz Renata Monteduro (ambos estaban ya separados, pero el divorcio aún no era legal en Italia). Por ello, la RAI –la poderosa TV pública italiana– decidió castigar a Mina excluyéndola de su programación en un periodo que fue conocido como “la cuarentena”. Algunos medios incluso la llamaron “pecadora”.

Sin embargo, miles de cartas llegaron a la RAI exigiendo su retorno a la pantalla. La presión fue tal que al cabo de un año, Mina volvió a la TV con esta canción, È l’uomo per me, cuya letra fue tomada como la respuesta de esta madre de 23 años a todos aquellos que habían juzgado con tanta dureza su relación con Corrado Pani.

Mai nessuno saprà (Nadie jamás sabrá)
separarlo da me, (separarlo de mí,)
ogni giorno saprò (cada día sabré)
con lui restar. (quedarme con él.)

De hecho, no son pocos los que creen que È l’uomo per me fue una canción que ayudó a cambiar la moral italiana.

Tres años después, en 1967, le preguntaron a Mina si se consideraba una buena madre. “Puedo tener dudas sobre mi valía como artista, pero no sobre mi ternura como madre”, dijo con seriedad. “Antes que cualquier cosa está mi hijo. Solo a él subordino las exigencias de mi carrera. Porque si por la carrera, por el éxito o, si usted prefiere, por la riqueza se puede sacrificar la propia felicidad sentimental, no ocurre eso cuando se trata de la felicidad y el porvenir de mi hijo”.

Mina Mazzini y su hijo Massimiliano.

Mina Mazzini y su hijo Massimiliano Pani.

Massimiliano Pani es hoy un reconocido compositor y productor discográfico, además de ser el arreglista de las canciones que Mina sigue lanzando, desde su autoexilio en Lugano (Suiza).

Ahora vayamos a algo más contemporáneo.

Esta mamma es considerada una rock star en Italia. Ella es Gianna Nannini, la misma que cantó con Edoardo Bennato el himno del mundial de Italia 1990. Aquí la tenemos con Ogni tanto (De vez en cuando), una canción que no solo es una dedicatoria a su hija Penélope, sino también un grito de victoria ante todas las críticas que recibió por su maternidad.

Nannini buscó con todas sus fuerzas ser madre. Había sufrido dos abortos naturales. Finalmente, el 26 de noviembre de 2010, nació su hija Penélope en Milán. Sin embargo, la polémica se generó porque la cantautora había recurrido a la fecundación asistida a la edad de 54 años. Cómo es posible que una mujer traiga un hijo al mundo sola y a tan avanzada edad, se preguntaron.

Semanas antes del nacimiento de Penélope, y en medio de toda la polémica, Gianna Nannini decidió publicar en la revista Vanity Fairuna carta abierta dedicada a la hija que estaba por llegar. “Te llamaré Penélope porque me has esperado tanto antes de nacer. Has esperado que estuviese lista. Por tres veces no lo he estado, pero hoy lo estoy. Querida Penélope, no eres un error”.

En la portada de aquella edición de Vanity Fair aparece Nannini con la barriga cubierta por una camiseta con la frase: “God is a woman” (Dios es mujer). En aquella carta dirigida a Penélope, Nannini agrega: “Dios es mujer. Lo comprenderás rápidamente y lo comprenderemos juntas”.

Izq.: Foto que apareció en "Vanity Fair". Der.: Portada del disco "Io e te".

Izq.: Foto que apareció en “Vanity Fair”. Der.: Portada del disco “Io e te”.

En enero de 2011 se lanzó el disco “Io e te” (Tú y yo), en cuya portada la mamma rockstar aparece con la barriga descubierta. “Me hice fotografiar así porque me sentía bella”, declaró. Ogni tanto, la primera canción del disco, fue compuesta por la propia Gianna Nannini y su letra expresa los sentimientos vividos por ella durante el embarazo.

Amor, che bello darti al mondo,  (Amor, qué bello darte al mundo,)
amor, che bello darsi al mondo, (amor, qué bello darse al mundo,)
quando quest’alba esploderà (cuando este amanecer explote)
vivrò nel fuoco di una stella (viviré en el fuego de una estrella)
per lasciare con te la terra. (para dejar contigo la Tierra.)

En una entrevista posterior, luego del nacimiento de Penélope, Nannini reveló que cumplió con una tradición de Toscana (la región italiana donde ella nació). Nannini tomó un pedazo del cordón umbilical de Penélope y lo enterró cerca de una rosa. Si lo haces –dice la tradición toscana– la niña tendrá una bella voz. “Mi madre lo hizo con mi cordón, y yo he hecho lo mismo con el de Penélope”.

Ahora sí, lo prometido: un niño al que todos ustedes recuerdan.

En un puerto italiano…”. Bastan estas cuatro palabras para que nuestra memoria recuerde al niño que más lágrimas debe haber arrancado en televisión. Marco fue un dibujo animado japonés de 52 capítulos y estrenado en 1976 por la Nippon Animation. La dirección estuvo en manos del genial Isao Takahata, quien dos años antes había dirigido la recordada Heidi.

El éxito de Marco fue grande en algunos países de Europa y mucho más en América Latina. Incluso, el dibujo animado japonés fue también transmitido en el mundo árabe bajo el título de Adiós Marco (وداعاً ماركو), también con enorme éxito. En la versión original japonesa, la serie se llamaba 3 mil leguas en busca de mamá (母をたずねて三千里).

Izq: "Marco" en árabe. Der.: Versión original japonesa.

Izq: “Marco” en árabe. Der.: Versión original japonesa.

La historia está ambientada en finales del siglo XIX. Marco Rossi es un niño italiano de 10 años de la ciudad de Génova, cuya madre, Anna, se ve obligada a viajar a Argentina para trabajar como sirvienta. La idea era reunir dinero para la familia, que atravesaba grandes penurias económicas por la situación en Italia y porque el padre, Pietro, se endeuda para abrir una clínica médica para los más pobres.

Al cabo de un año, Marco deja de recibir cartas de su madre y el niño decide viajar a Argentina para buscarla y traerla de vuelta a Génova. Es allí donde comienza la aventura de Marco –más bien, su odisea– primero con escalas en Marsella (Francia) y Río de Janeiro (Brasil) para luego continuar en las ciudades argentinas de Buenos Aires, Rosario, Córdoba y San Miguel de Tucumán, donde, al pie de los Andes, logra encontrar a su madre gravemente enferma. La llegada del hijo desde Italia le da fuerzas a Anna, quien finalmente consigue curarse. Y ambos logran regresar a Génova.

Tan memorable como la dramática historia fue también la banda sonora del dibujo animado. Ya hemos escuchado el tema de inicio, pero muchos de ustedes recordarán seguramente la canción de cierre, titulada Somos dos (“Mi mono Amedio y yo…“). Aquí va.

El sello discográfico Philips llegó a un acuerdo con los japoneses para realizar una banda sonora de Marco propia para el mercado español y latinoamericano. En ese entonces, el director artístico de Philips en España era Alfredo Garrido García, quien asumió el proyecto y creó las famosas (y lacrimógenas) letras de las canciones de Marco. “Podría pasarme el día llorando viendo esta serie”, ha dicho Garrido, quien también fue el creador de las letras en español de Mazinger Z y La Abeja Maya e, incluso, es el autor del himno oficial del mundial de España 1982.

La música de las canciones de Marco fue obra del español José Torregrosa Alcaraz, el entonces director musical de Philips, mientras que la inolvidable voz infantil fue la del pequeño José María López Pascual.

Izq.: Disco lanzado en 1976. Der.: Marco, el mono Amedio y su madre.

Izq.: Disco lanzado en 1976. Der.: Marco, el mono Amedio y su madre.

Marco se transmitió en Italia en 1982. De hecho, en el dibujo animado japonés puede verse una gran influencia del neorrealismo italiano. Hayao Miyasaki, el responsable del diseño del anime, se documentó muy bien para reproducir el paisaje de la ciudad de Génova, con sus vicoli (callejones), el particular techo de sus casas y lugares emblemáticos como el faro La Lanterna o la Abadía de San Fruttuoso.

Escuchen ahora la canción de la versión italiana y aprecien el gran trabajo que hizo Miyazaki al reproducir el paisaje de la Génova de finales del siglo XIX.

Pero la historia de Marco no fue creada en Japón, sino en Italia. Está basada en el cuento Marco, de los Apeninos a los Andes, que forma parte de la famosa novela italiana Cuore (Corazón) que Edmondo De Amicis publicó en 1886. De ideas progresistas, De Amicis fue un escritor que se propuso contribuir con sus historias a la unidad real de Italia, un país que a finales del siglo XIX carecía de cohesión y de raíces sociales y culturales comunes, como dice Far away is here. Lejos es aquí, un libro sobre las migraciones contemporáneas.

De hecho, antes del dibujo animado japonés, en Italia ya se habían proyectado tres filmes sobre Marco. La primera fue una película muda de 1916 llamada Dagli Appennini alle Ande, una de las primeras obras del cine italiano (la puedes ver aquí). La segunda fue una película de 1943 (la puedes ver aquí) y la tercera se estrenó en 1959.

El reencuentro de Marco y su madre en los filmes de 1916 (izq.) y 1943.

El reencuentro de Marco y su madre en los filmes de 1916 (izq.) y 1943.

La historia de Marco es un extraordinario reflejo de la gran inmigración italiana que hubo en el siglo XIX. Miles de italianos de Liguria –la región donde queda la Génova de Marco– llegaron a Argentina huyendo de la pobreza y de la falta de oportunidades (muchos también arribaron al Perú).

Curiosamente, en 1990 el cineasta italiano Pino Passalacqua digirió una miniserie de 3 capítulos en la que el protagonista, Marco Vigano, un joven de 13 años, decide viajar a Argentina para buscar a su madre, desaparecida en la dictadura militar de los años 70.

Marco –el del dibujo animado– ha quedado grabado en nuestra memoria como la imagen del hijo ideal. Como dice el libro Far away is here. Lejos es aquí, “su final feliz convirtió al protagonista en un héroe, capaz de los mayores sacrificios por amor a su madre, y en un modelo para los niños italianos de su edad y para la idealizada sociedad que se pretendía”.

Así que para terminar este especial por el Día de la Madre, aquí les dejo el esperado momento en que Marco encuentra por fin a su madre al pie de las montañas de Tucumán… y si quieren ver los minutos finales de la serie, les dejo otro video debajo, en el que Marco promete convertirse en médico y regresar a Argentina para ayudar a los migrantes italianos enfermos.

Hasta la próxima canción (y un gran día a todas las madres).

Aquí los minutos finales del dibujo animado y el regreso a Génova.

Agradecimientos:

Video 1: seradimusica / Video 2: Ricardo Morino

Video 4: radio italia /  Video 5: GMJCZP

Video 6: GMJCZP / Video 7: LiguriaOggi Redazione

Video 8: putamares2005 / Video 9: Daniel Urrieta

Michael Zárate – Datos de contacto:

Twitter: @elautista / Linkedin: michaelzarate1

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