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Foto del autor: Raúl Mendoza Cánepa

Raúl Mendoza Cánepa

Climax narrativo

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl climax es el momento de más alta tensión, la cumbre. Me dice el profesor que la novela no puede ser una línea recta o una meseta. Comienzo a preguntarme si la novela se iguala a la vida y si en algún tramo de la mía o de la suya hay un climax.

Asumo que no, que el climax es lo que le ocurre al tiempo del placer (el que cada cual escoja) y le ocurre a una compra o a un paseo o a un viaje o a un enamoramiento o a una derrota. La vida no es, así, como Manrique pretendía, un río que da a la mar sino pequeñas corrientes o microhistorias que se suceden sin un orquestista.

X nos reta a escribir una novela que supere a la vida y que se encumbre por un climax fenomenal. Podrá ser el climax del odio, del antagonismo o de la pasión cuando se desborda y entra en terrenos pantanosos.

No hay climax cuando no se sabe qué historia se quiere contar y se camina al acaso entre pausas y paréntesis. Existe cuando media un plan escrito en un papel y pegado a la pared. El climax del conflicto es la violencia, tras ella solo quedan las heridas de guerra, el descenso. En la pasión es el desenfreno en el encuentro y en el amor, posiblemente la inmolación o el adiós.

Una novela llana te entrampa en una recta. Una novela que asciende te lleva al misterio.