Marcelo Gallardo perdió la final de la Copa Sudamericana 2003 contra Cienciano. (Foto: USI)
Marcelo Gallardo perdió la final de la Copa Sudamericana 2003 contra Cienciano. (Foto: USI)
Marco Quilca León

El cronómetro del estadio Monumental de la UNSA de Arequipa marcaba los 76′26′'. Un minuto antes, César Ccahuantico le había ganado un balón dividida al ‘Rolfi’ Montenegro en el mediocampo y remató a portería de larga distancia. Su disparo chocó en un defensor argentino y le cayó a Juan Carlos Bazalar. El volante intentó controlar el esférico, pero se le fue largo. A unos metros de él, otro central millonario, Ricardo Rojas, vio que el balón se alejaba de Bazalar e intentó ir por él. Cuando se barrió para rechazar no tocó la pelota, sino el pie del peruano. El árbitro uruguayo Gustavo Méndez pitó la falta. Tiro libre para Cienciano cerca del área de defendido por Franco Costanzo. La final de vuelta de la Copa Sudamericana hasta ese momento estaba empatado sin goles, al igual que terminó el duelo de ida en Argentina (3-3).

Mientras Rojas iba caminando hacia el juez con cara de culpable y pidiendo disculpas, tres jugadores del cuadro incaico se acercaron a pedir cadena perpetua para el criminal que casi mata a su compañero. “Vah, los muchachos van a pedir tarjeta. ¡Qué bien se portan los jugadores europeos, eh!”, se quejaba el periodista argentina Mariano Closs a través de la señal de la cadena internacional “Fox Sports”.

En medio del tumulto un pequeño jugador de 1,70 metros de altura con cabello largo y el número 16 en la espalda se acercó a la posición donde Carlos Lugo, defensor de Cienciano, colocaba el balón en la mejor posición para ejecutar el tiro libre. Era Marcelo Gallardo, que cuatro meses atrás había regresado a River Plate luego de su paso por el Mónaco de Francia. Tenía 26 años y las lesiones le habían jugado una mala pasada hasta ese momento de su carrera. De hecho, ese partido lo jugó con molestias.

Marcelo Gallardo vs. Cienciano en la final de vuelta de la Copa Sudamericana 2003. (Foto: AFP)
Marcelo Gallardo vs. Cienciano en la final de vuelta de la Copa Sudamericana 2003. (Foto: AFP)

Al mismo tiempo que Lugo daba pasos hacia atrás para esperar el silbato del juez y rematar, Gallardo retrocedía para colocarse en la barrera que formaba junto a sus compañeros Eduardo Coudet, Maximiliano López, Eduardo Tuzzio y Javier Mascherano. El ‘Muñeco’ estaba en la derecha, pegado hacia el medio. Desde su posición tuvo una vista privilegiada cuando el balón pasó entre Coudet y ‘Maxi’ López para colarse por el palo derecho de Costanzo.

Corrían los 77′34′' del partido. Cuando todo el Perú se unió en una sola voz para gritar el gol de Lugo que a la postre le daría la Copa Sudamericana a Cienciano, Marcelo Gallardo agachaba la cabeza, se lamentaba de lo sucedido. Mientras el paraguayo corría hacia la banda derecha flameando la camiseta roja y detrás de él le seguían sus compañeros, el ‘Muñeco’ se culpaba por no darle una alegría al club que lo vio nacer, crecer y triunfar.

La angustia del hincha en el estadio y del pueblo nacional que estuvo pegado a su televisor viendo la gesta del Cienciano del Perú se contrastaba con los embates del ‘Millonario’ en busca del empate y las malas decisiones del árbitro a favor del club argentino. Doce, trece, catorce, quince... dieciséis minutos de espera para que Gustavo Méndez pite el final y desate la algarabía en todo el país. Dieciséis minutos en los que Gallardo intentó una y otra vez el 1-1 que no pudo ser.

Aquel 19 de diciembre del 2003, alrededor de las 9 de la noche, y a seis días del 25, Cienciano le daba el mejor regalo navideño al Perú con la obtención de la Copa Sudamericana. Pero también le ganaba la única final internacional que disputó River en nuestro país. Y Marcelo Gallardo estuvo presente.

Este sábado 23 de noviembre, 16 años después de aquel partido, River Plate disputará una segunda definición continental en suelo peruano: enfrentará a Flamengo por la Copa Libertadores 2019. Marcelo Gallardo dejó atrás el cabello largo y los chimpúnes. Ahora suele usar saco y corbata. Ya no pide el balón para elaborar jugadas de peligro, ahora lo hace desde el banco de suplentes. Ante el ‘Mengao’, ‘Napoleón’ buscará saldar una cuenta pendiente monumental en nuestro país.