José Carlos Mariátegui, el editor
José Carlos Mariátegui, el editor

A la pregunta qué tienen en común “Cinco metros de poemas”, de Carlos Oquendo de Amat; “Tempestad en los Andes”, de Luis Alberto Valcárcel; “La casa de cartón”, de Martín Adán; y “Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana”, de , sería fácil responder que todos ellos fueron hitos en la formación de las letras y el pensamiento moderno en el Perú. Con frecuencia se olvida la base material del asunto, se deja de lado el hecho de que dichos textos están hermanados también porque la primera edición de cada uno se forjó recibiendo el golpe certero de los mismos tipos móviles de madera, de la misma máquina de impresión Nebiolo Export 6 que ahora puede verse, como justo reconocimiento a su mérito histórico, expuesta en la Casa de la Literatura Peruana (CasLit). Cada uno de estos textos fue editado e impreso por Minerva, producto de la asociación entre el mismo pensador José Carlos Mariátegui, quien fungió de director editorial; y su hermano, el empresario Julio César Mariátegui.

“Toda la capacidad y el deseo de transformación de la sociedad que tenía José Carlos Mariátegui pasaron por los rodillos de esta máquina”, comenta Daniel Lagares, director de Minerva. Elogio de la máquina, documental sobre la editorial recientemente estrenado tras la donación de la Nebiolo por parte de Enzo Pinamonti, heredero de la familia Mariátegui, a la CasLit. “En ese corto viaje pasó de ser una máquina obsoleta a una pieza de museo”, explica.

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Esta máquina no hubiera formado parte de la historia peruana de no ser porque Julio César Mariátegui la compró en 1925 en Italia, para embarcarse en el puerto de Génova hacia Lima e inaugurar la editorial el 31 de octubre del mismo año. Anecdóticamente, aunque presente en la inauguración del proyecto con el que contribuiría más activamente a la transformación del panorama intelectual limeño, José Carlos Mariátegui no se sentía con disposición para celebrar. Ese día el poeta José Santos Chocano había disparado su revólver contra su amigo, el escritor Edwin Elmore.

“Con esta imprenta se inició nuestra modernidad editorial”, dice Milagros Saldarriaga, directora de la CasLit. Y es que el efecto de la editorial Minerva no se extiende solamente hacia la transformación del panorama cultural nacional, sino también hacia la renovación de las prácticas editoriales de la época. Como explica Diana Amaya, quien ha realizado junto con Mauricio Delgado la curaduría de la exposición “La página blanca entre el signo y el latido. La edición del libro literario” (1920-1970), “antes de Minerva no había rol de editor que acotara, que decidiera sobre la materialidad del libro como objeto. Se comenzó a hacer eso a partir de entonces. Tiene que ver ahí su proyecto de la revista Amauta, que consolida todo lo que había comenzado a vislumbrar”. Amauta, la revista que comenzaría a publicarse año y medio después de la fundación de Minerva, no solo se volvió un elemento central para incentivar en el Perú el diálogo crítico de ideas políticas, sino que también es muestra de la cuidada labor de edición que realizaba José Carlos Mariátegui. En la exposición de la CasLit se pueden ver elementos propios de este proceso, como las fotos en las que Mariátegui, con su propio puño y letra, anotaba qué dimensiones debían tener, qué espacio debían ocupar en las páginas de su revista.

Como parte de ese cuidado trabajo de edición, Mariátegui también abogó por integrar conscientemente a la construcción del libro como objeto a artistas plásticos como Camilo Blas o José Sabogal, quienes participaron también de la revalorización de la estética y del legado prehispánicos que Mariátegui alentaba (aunque estaba al tanto de las limitaciones para articular un proyecto político a partir de él, como queda manifiesto en su introducción a “Tempestad en los Andes”, de Valcárcel, uno de los primeros libros publicados por la editorial). De la misma manera, Minerva se volvió un gran proyecto que respaldaba a nuevos autores, sumándose a los ya mencionados Martín Adán y Carlos Oquendo de Amat, importantes escritoras como Magda Portal o María Wiesse.

Además de las colecciones editoriales Biblioteca Amauta, en la que se publicaron los ensayos del propio Mariátegui y demás pensadores nacionales; y Biblioteca de vanguardia, dedicada a la difusión de obras literarias, Minerva contaba con la línea Biblioteca Moderna, a través de la cual se divulgaban traducciones de Sigmund Freud, Georges Sorel, y demás pensadores que forjaban el pensamiento mundial contemporáneo.

Si el valor de Mariátegui como pensador original es indiscutible para la historia peruana del pensamiento, su papel como difusor y propulsor del ambiente intelectual y artístico debería ser reconocido como el gran agente modernizante del Perú en el siglo XX.

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