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PAMELA SANDOVAL DEL ÁGUILA / @padmejones
En las faldas del cerro San Francisco de Surco, donde queda la urbanización Los Álamos, la mayoría de vecinos escucha una melodía cada vez con mayor frecuencia. Desde hace dos años, las sirenas de policías y bomberos son señal de que uno de ellos ha sido asaltado mientras abría o cerraba su cochera.
“Hemos llegado a tener tres robos o intentos de robo a la semana. Los delincuentes esperan aquí mismo a que cualquiera salga de su casa”, cuenta Leonidas Santander, el presidente de la junta vecinal y principal gestor de que la comuna autorice la colocación de una pluma eléctrica (tranquera) para controlar el ingreso a la urbanización.
El control ya ha sido instalado en la cuadra 3 de la Av. Central y funcionará con una tarjeta de US$10. Las pruebas de operatividad empiezan en febrero. Según los vecinos detrás de la iniciativa, quienes no quieran comprar la tarjeta podrán seguir pasando, pero deberán identificarse con el vigilante.
“No se impedirá el libre tránsito, pues habrá un vigilante. Solo queremos saber quiénes vienen y para qué”, agrega Pilar Lay, otra dirigente vecinal.
ACCESOS CERRADOS SIN FISCALIZAR
Roberto Gómez, alcalde de Surco, confirmó a El Comercio que la tranquera de Los Álamos cuenta con el aval de la comuna.
“Pese a las cámaras que colocamos, los 7.000 vecinos de la urbanización reclaman medidas más disuasivas. Entiendo que para ciertas universidades, la pluma eléctrica crea incomodidad, pero no se vulnerará el libre tránsito”, explicó.
Pese a esta aclaración, desde el 3 de enero pasado hay una acción de amparo y un hábeas corpus contra la instalación de la pluma eléctrica. Estos fueron interpuestos por usuarios de la vía que dicen sentirse discriminados. Ambos procesos están en el Juzgado Constitucional 4 de Lima y en el Juzgado Penal 47 de Lima, respectivamente.
“Solo se puede entrar a Los Álamos por la Av. Central. Si ponen una pluma eléctrica, ¿por dónde voy a pasar?”, cuestionó una estudiante que va a los centros de estudios de la zona.
El Comercio corroboró que en esta vía hay seis intersecciones enrejadas. De ellas, tres permanecen cerradas y no se ve a un vigilante cerca para que las abra. Estas son las calles Chopin, Miguel Ángel Bounarroti y Los Forestales. Al respecto, el alcalde dijo que se hará una intervención para restablecer el paso, aunque no detalló fechas.
Erick Reyes, de la Sociedad de Urbanistas del Perú, coincide con la denunciante. Para él, se ha hecho común entre vecinos pensar que con las rejas mejorarán su seguridad y darán valor a sus predios: “Decir que los precios de los predios subirán porque hay tranqueras es especulativo. Más parece que hay interés de un grupo para vender más caros los terrenos”.
Que las rejas y plumas eléctricas elevan la seguridad tampoco convence a Eduardo Pérez Rocha, ex secretario del Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana.
“Estos insumos deben tener un estudio de tránsito. Si en vez de agilizar retrasan el paso, los delincuentes podrían recurrir al bujíazo en esos cuellos de botella. Entonces, ¿será buena o mala la tranquera?”, se preguntó.
RECLAMOS VECINALES
POCA DIFUSIÓN
Unos 15 vecinos de Los Álamos, que no viven en la Av. Central, no saben para qué se instaló la pluma.
TEMOR DE LOS TAXISTAS
Unos 70 taxistas que transportan a vecinos y estudiantes de Los Álamos a la Av. Primavera expresaron su preocupación por la tranquera. Temen que suban sus costos.
CLAUSURA DE CENTRUM
El centro de estudios Centrum reabrió ayer tras haber sido clausurado por el municipio porque las cámaras de seguridad carecían de certificados. Fuentes de ese local académico dijeron estar en desacuerdo con la tranquera.





