La ciudad y los perros: Biografía de una novela
La ciudad y los perros: Biografía de una novela
José Carlos Picón

La primera novela de gana el premio Biblioteca Breve en 1962. Para Carlos Aguirre, quien ha publicado “La ciudad y los perros. Biografía de una novela” (Fondo Editorial PUCP, 2015), la cercanía del autor con los críticos peruanos que ya hablaban de él y su nueva publicación contribuyó a convertir el libro en un clásico y a reforzar la influencia tanto del libro como del autor. “Hubo una intervención directa del editor Carlos Barral en el proceso que condujo a la concesión del premio”.

El joven Vargas Llosa, un intelectual en ciernes fascinado por las ideas de izquierda y como la gran mayoría de escritores latinoamericanos de aquellos años, atraído por la nueva Cuba revolucionaria y Fidel Castro, dijo en algún momento que por sobre todo la escritura estuvo primero. En ese contexto, aparece esta primera novela, ya galardonada además. En ese sentido, sugiere Aguirre, la novela fue un artefacto político, pues estaba abigarrada de aquella fuerza idealizadora.

Vargas Llosa habría sido beneficiado, incluso en la época de censura del gobierno de Francisco Franco, con un poco más de apertura tras el ingreso de Carlos Robles Piquer (de la Dirección General de Información), y por cierta carta que el poeta José María Valverde enviara a aquel.

Sin embargo, los censores españoles anteriores arreciaron sus inquisidores argumentos arremetiendo contra “la procacidad del lenguaje, el antimilitarismo, bestialismo, sodomía”. Hubo otros escritores contemporáneos al autor que también fueron censurados, incluso españoles como Isaac Montero.

¿Cuán importantes son las redes literarias y políticas en la construcción de un producto cultural (la novela) y un sujeto público (el escritor)?
Las redes literarias y políticas de las que participó Vargas Llosa durante los años iniciales de su carrera fueron cruciales para garantizar que su novela tuviera un gran impacto incluso antes de ser publicada. El manuscrito circuló entre varios amigos escritores y críticos, algunos de ellos hicieron gestiones ante varias editoriales en países como Francia o México, también ofrecieron comentarios, sugerencias y estímulo, y una vez que la novela ganó el premio Biblioteca Breve, varios de ellos se encargaron de levantar la noticia y promocionar la novela y su autor, en revistas, suplementos y otros medios. Más tarde, las simpatías del autor por la revolución cubana contribuyeron aún más a su difusión y recepción.

¿Por qué MVLL no denunció el régimen de Franco?
En mi libro sugiero que Vargas Llosa tenía una postura contraria tanto al franquismo como a la censura impuesta por el régimen, pero adoptó una actitud pragmática (que yo llamo “la fórmula Barral”) con el objetivo de no impedir la publicación de sus libros. Por un lado, evitó una actitud abiertamente confrontacional con el franquismo y, por otro, aceptó negociar con la censura. Aquí nos enfrentamos a un problema delicado en el que se mezclan aspectos políticos y éticos, pero que también forma parte de un momento histórico en el que muy pocos escritores y editores se colocaban fuera de las negociaciones con la censura franquista. Creo que la influencia de Barral y el deseo de Vargas Llosa de ver su carrera de escritor lanzada por todo lo alto confluyeron para que él aceptara entrar en ese tipo de negociación.

¿Qué fantasmas crees que MVLl estaría “exorcizando” con esta novela?
Es harto conocida la mala relación que tuvo Vargas Llosa con su padre, y también conocemos muy bien las experiencias del autor durante los dos años que estuvo en el Colegio Militar Leoncio Prado (CMLP). La idea de escribir una novela ambientada en el CMLP surgió muy pronto, quizás incluso cuando todavía era un cadete, y los primeros pasos en su redacción se dieron cuando estaba viajando hacia Europa en 1958. No sé si deberíamos usar expresiones como “fantasmas” y “exorcizar”; de lo que sí estoy seguro es de que Vargas Llosa percibió claramente que las experiencias, el ambiente, las reglas escritas o tácitas, y las violaciones a esas reglas reflejaban una realidad más amplia, aquella de la sociedad peruana, en la que factores como la corrupción, la violencia, el autoritarismo y el machismo resultaban centrales en la configuración de las relaciones humanas. La vigencia de la novela se explica, en alguna medida, por el hecho de que esas características de la sociedad peruana no han sido superadas.

Censuraron el texto de Cortázar para la contratapa. La relación de MVLl con el argentino tuvo algunas diferencias, sobre todo en la época de adhesión a la revolución cubana.
La oficina de censura exigió que la novela apareciera acompañada de comentarios de críticos literarios y escritores de varios países, para poder atenuar posibles reservas y críticas de sectores conservadores y para rodear a la novela y al autor de una cierta aura de consagración. Barral solicitó comentarios a varios personajes, incluyendo a Julio Cortázar, amigo de Vargas Llosa en París y que ya había expresado en privado su entusiasmo por la novela. El comentario de Cortázar fue censurado debido a sus referencias más que evidentes a los regímenes autoritarios y que fueron leídas por los censores como una crítica al franquismo. A mí me parece que fue el mejor de los comentarios que se escribieron para el libro y es de lamentar no solo que fuera censurado, sino que Seix Barral no lo incluyera en ninguna de las ediciones posteriores.

Fue prohibido en España. La noticia llegó al Perú a través de un aviso publicitario que, según Abelardo Oquendo en carta al autor, había alegrado a Manuel Scorza.
Estrictamente hablando, Vargas Llosa no fue prohibido en España. Esta afirmación fue parte de la campaña publicitaria de Populibros diseñada por Manuel Scorza.

¿Cómo fue el recibimiento de la novela en nuestro país?
La novela tuvo un impacto inmediato en el Perú, aún antes de haber sido publicada y antes de que llegara a manos de los lectores. El premio Biblioteca Breve generó gran expectativa, tanto entre quienes admiraban o tenían amistad con Vargas Llosa, como entre quienes mostraban preocupación por lo que percibían como un ataque a las instituciones militares y, en última instancia, al Perú. La edición de Populibros acercó la novela a miles, pero también profundizó el rechazo entre los sectores militares.