
Mudarse a otro país no es una decisión que se tome a la ligera, pues implica dejar atrás costumbres, amigos y un estilo de vida conocido para empezar de cero; sin embargo, para algunas personas, esta elección se convierte en una oportunidad para crecer y vivir nuevas experiencias.
Ese fue el caso de Colleen Crowley, una psicóloga estadounidense que hace poco más de tres años decidió dejar Montecito, una exclusiva zona costera en California, para mudarse a San Sebastián junto a su familia. En entrevista con CNN, contó cómo llegó a tomar esta decisión y por qué no se arrepiente.
Ella y su esposo habían pensado en irse de Estados Unidos durante un tiempo, pero estaban esperando el momento adecuado. “Creo que para ambos es parte fundamental de quiénes somos, vivir en diferentes culturas y comunidades. Sentíamos que era una antítesis quedarnos solo en un lugar”, explicó. Aunque considera que su vida anterior era buena, había algo que la incomodaba: “Honestamente, quizás era demasiado maravilloso. Está muy cuidado. Es muy limitado”.

Uno de los principales motivos del cambio fue darle a sus hijos una visión más amplia del mundo, algo que, según dice, no era posible “en un entorno tan protegido” como el que tenían en California. La pandemia y la posibilidad del teletrabajo les dieron el empujón definitivo:“Ambos teníamos grandes carreras y tres hijos en diferentes etapas de desarrollo”, comentó.
España no fue su única opción, pero terminó imponiéndose a lugares como Chile por varias razones. Crowley siempre admiró a Ernest Hemingway y, además, le atraía la idea de vivir en un lugar donde pudieran disfrutar de la naturaleza, el surf, el esquí y el senderismo. Tras hablarlo con sus hijos, que entonces tenían 16, 13 y 8 años, vendieron su casa y llegaron por primera vez a España en julio de 2022.
Su primera parada fue Mallorca, donde permanecieron seis meses. “Es muy internacional, lo que hizo la transición un poco más fácil, pero realmente queríamos familia, naturaleza y una experiencia española”, recordó. Poco después conocieron San Sebastián y supieron que habían encontrado su hogar: “Supimos que habíamos encontrado nuestro lugar después de dos días. El tamaño, la geografía y la naturaleza encajaban perfectamente con lo que priorizamos y valoramos”.

Hoy, la familia vive allí junto con la madre de Crowley, de 80 años, y asegura que todos son más felices. “Creo que todos son mucho más felices aquí”, afirma. Sus hijos lo confirmen: “Mis hijos dicen que ojalá lo hubiéramos hecho antes, lo cual es realmente asombroso”.
Aunque la experiencia viene siendo positiva, no todo ha sido fácil pues tuvieron que adaptarse a la burocracia española y a los horarios.
“La siesta siempre me sorprende. Trabajo por la mañana, hago todo mi papeleo y así luego estoy lista para hacer recados a la 13:30. Y llego, y por supuesto, está cerrado”, concluyó.

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