El objeto interestelar 3I/ATLAS ya se aleja de la Tierra, pero el debate sobre su origen continúa abierto. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El objeto interestelar 3I/ATLAS ya se aleja de la Tierra, pero el debate sobre su origen continúa abierto. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

Mientras el se aleja de la Tierra, el debate sobre su verdadera naturaleza sigue abierto. Para la NASA, se trata de un cometa como tantos otros, pero para el astrofísico de Harvard todavía existen muchas incógnitas que impiden descartar por completo un origen artificial.

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Loeb volvió a poner el tema sobre la mesa luego de que, tras , algunos interpretaran que había aceptado una explicación natural; sin embargo, el científico sostiene que aún hay anomalías que merecen ser analizadas con mayor profundidad antes de dar el caso por cerrado.

“No se puede simplemente decir: ‘ya sé la respuesta’ e ignorar las anomalías. Eso no es viable”, afirmó Loeb en conversación con el . “Como podría tratarse de un evento tipo ‘cisne negro’, debemos considerar la posibilidad de que sea tecnológico”, agregó.

El investigador recordó que su evaluación inicial no ha cambiado: “Originalmente, en julio, le asigné [a 3I/ATLAS] un cuatro en la escala de Loeb, que va de cero a diez, donde cero es un cometa natural y diez es una tecnología alienígena que podría representar una amenaza para la humanidad… y no he modificado esa calificación”.

La NASA afirma que es un cometa común, aunque el científico de Harvard Avi Loeb señala una serie de anomalías que podrían indicar un origen tecnológico. (Foto: NOIRLab)
La NASA afirma que es un cometa común, aunque el científico de Harvard Avi Loeb señala una serie de anomalías que podrían indicar un origen tecnológico. (Foto: NOIRLab)

Según Loeb, las respuestas podrían llegar con nuevos datos que se obtendrán en los próximos meses. El científico confía en los resultados de la campaña de Defensa Planetaria de la Red Internacional de Alerta de Asteroides, que busca recopilar la mayor cantidad posible de información sobre 3I/ATLAS entre el 27 de noviembre de 2025 y el 27 de enero de 2026.

“Mi esperanza general es que lo mejor esté por venir en términos de nuevos datos y de lo que aprenderemos sobre 3I/ATLAS”, señaló.

El experto se animó a ir más allá de este caso y anticipó futuros descubrimientos: “En la próxima década, el Observatorio Rubin detectará nuevos objetos interestelares cada pocos meses”.

Loeb incluso planteó un escenario a largo plazo. “Supongamos que dentro de cinco años aparezca uno que sea definitivamente tecnológico. La gente volverá a lo que dije en 2025 y eso les dará buenas ideas sobre qué hacer frente a otro objeto”, sostuvo.

oeb sostiene que aún faltan datos clave y que futuras observaciones podrían cambiar la forma en que se interpreta este caso. (Foto: Mitsunoi Tsumura)
oeb sostiene que aún faltan datos clave y que futuras observaciones podrían cambiar la forma en que se interpreta este caso. (Foto: Mitsunoi Tsumura)

Las 8 anomalías que, según el astrofísico Avi Loeb, podrían indicar que 3I/ATLAS no es un cometa natural

Como parte de su análisis, el astrofísico enumeró varias teorías que, a su juicio, siguen sin explicación.

En primer lugar, Loeb señaló que la trayectoria de 3I/ATLAS está alineada casi perfectamente con el plano de los planetas del sistema solar, una coincidencia que considera estadísticamente poco probable para un objeto interestelar.

La segunda anomalía está relacionada con su paso cerca de Júpiter. Según Loeb, el objeto se aproximará a una región dominada por la gravedad del gigante gaseoso de una forma que podría permitirle “observar” el planeta con un gasto mínimo de energía, algo que el científico considera llamativo.

En tercer lugar, destacó la presencia de una cola o “antico­la” orientada hacia el Sol, detectada antes de su máximo acercamiento, que se extiende por cientos de miles de kilómetros y no se corresponde con los mecanismos habituales de sublimación del hielo en los cometas.

La cuarta anomalía está vinculada con esa misma estructura: la orientación de dicha cola coincide casi exactamente con el eje de rotación del objeto, una alineación que, según Loeb, tiene una probabilidad muy baja de producirse de forma natural.

Para el astrofísico, solo un análisis detallado permitirá saber si 3I/ATLAS es un visitante natural o algo mucho más inusual. (Foto: Josep M. Trigo-Rodríguez / B06 Montseny Observatory)
Para el astrofísico, solo un análisis detallado permitirá saber si 3I/ATLAS es un visitante natural o algo mucho más inusual. (Foto: Josep M. Trigo-Rodríguez / B06 Montseny Observatory)

Como quinto punto, Loeb mencionó que 3I/ATLAS llegó desde una región del cielo cercana a la del célebre “Wow! Signal”, una misteriosa señal de radio registrada en 1977 y asociada históricamente a la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

La sexta anomalía se refiere a su composición química. El gas que rodea al objeto presenta una proporción de níquel inusualmente alta en comparación con el hierro, muy distinta a la observada en miles de cometas conocidos.

En séptimo lugar, el científico indicó que el tamaño y la velocidad del núcleo de 3I/ATLAS son significativamente mayores que los de otros objetos interestelares detectados hasta ahora, como ‘Oumuamua o Borisov.

Por último, Loeb destacó que durante su perihelio el objeto se volvió más brillante y más azul que cualquier cometa observado hasta ahora, un comportamiento que podría estar relacionado con procesos energéticos poco comunes.

“Si encontramos un ‘caballo de Troya’, solo podremos saberlo mediante un estudio cuidadoso de las anomalías que distinguen a 3I/ATLAS de los cometas conocidos”, concluyó Loeb.

La contundente postura de la NASA sobre el cometa 3I/ATLAS

La NASA considera que 3I/ATLAS que proviene del espacio interestelar y no una nave o tecnología artificial. Las observaciones realizadas por telescopios y misiones espaciales muestran que el objeto tiene una coma (nube de gas y polvo) y una cola, características típicas de los cometas cuando sus hielos sublimes al acercarse al Sol.

Los científicos de la agencia también señalaron que no existen evidencias de signos tecnológicos o ‘tecnosignaturas’ en 3I/ATLAS, afirmando que “parece y se comporta como un cometa” a pesar de su origen interestelar.

Además, la trayectoria hiperbólica del objeto y su composición observada encajan con lo que se esperaría de un cometa procedente de otro sistema estelar que pasó por nuestro sistema solar sin interactuar de forma inusual con la Tierra o las misiones de observación.

Qué sigue para el cometa 3I/ATLAS tras acercarse a la Tierra

Tras su acercamiento a la Tierra el 19 de diciembre, el cometa 3I/ATLAS continúa su recorrido por el sistema solar. En ese momento se encontraba a una distancia muy grande de nuestro planeta, por lo que no representó ningún peligro. Los científicos aprovecharon esa cercanía relativa para observarlo con telescopios y recopilar más datos sobre su composición y comportamiento.

Luego de pasar cerca de la Tierra, 3I/ATLAS se está alejando gradualmente del Sol. A medida que se enfría, su actividad disminuirá: liberará menos gas y su brillo se irá apagando. Esto es normal en los cometas, que suelen ser más activos cuando están cerca del Sol y pierden energía al alejarse.

El cometa interestelar 3I/ATLAS ya tiene marcado su próximo momento clave dentro del Sistema Solar. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")
El cometa interestelar 3I/ATLAS ya tiene marcado su próximo momento clave dentro del Sistema Solar. (Imagen referencial creada por El Comercio MAG usando la IA de "Perplexity")

El siguiente punto clave en su trayectoria será su aproximación a Júpiter, prevista para marzo de 2026. La enorme gravedad del planeta gigante podría alterar ligeramente su camino, algo que los astrónomos seguirán con atención. Estas interacciones ayudan a entender mejor cómo se mueven los objetos que llegan desde fuera del sistema solar.

Finalmente, el cometa continuará su viaje hacia el espacio profundo y probablemente no volverá a acercarse a la Tierra. Aun así, los datos recogidos durante este periodo seguirán siendo analizados durante años, ya que 3I/ATLAS es un objeto poco común y ofrece pistas valiosas sobre lo que ocurre más allá de nuestro sistema solar.

Por qué el acercamiento del 3I/ATLAS a Júpiter es clave

El acercamiento de la misión 3I/ATLAS a Júpiter es fundamental porque permitirá realizar un mapeo sin precedentes del objeto.

Al posicionarse en una órbita tan próxima, los instrumentos de la sonda podrán captar datos de alta resolución sobre la composición química de las nubes y las intensas tormentas del planeta. Esta proximidad es clave para descifrar cómo se transfieren las enormes cantidades de energía en un entorno de radiación tan extremo, lo cual no es posible lograr desde telescopios terrestres o sondas más lejanas.

El acercamiento de la misión 3I/ATLAS a Júpiter es fundamental porque permitirá realizar un mapeo sin precedentes del objeto. (Foto: Chris Schur)
El acercamiento de la misión 3I/ATLAS a Júpiter es fundamental porque permitirá realizar un mapeo sin precedentes del objeto. (Foto: Chris Schur)

Además, este encuentro es vital para estudiar las interacciones gravitatorias y electromagnéticas entre Júpiter y sus lunas galileanas. La recolección de datos sobre el campo magnético permitirá a los científicos entender mejor el núcleo del planeta y los procesos de formación de los sistemas planetarios en todo el universo.

En última instancia, el éxito de este acercamiento proporcionará la base científica necesaria para futuras misiones de exploración que busquen rastros de habitabilidad en lunas como Europa o Ganímedes.

Trayectoria del 3I/ATLAS (2026 en adelante)

  • Enero - Febrero 2026: Tras su paso cercano a la Tierra en diciembre de 2025, el cometa sigue perdiendo brillo mientras se aleja del Sol, pero sigue siendo visible con telescopios de aficionado en el cielo nocturno.
  • Marzo de 2026: Pasará a unos 31 millones de kilómetros de Júpiter. Este es un hito clave, ya que sondas como JUICE o Europa Clipper podrían captar imágenes cercanas.
  • Mayo de 2026: El cometa entrará nuevamente en una zona donde el Sol bloqueará su observación desde la Tierra. En este punto, ya se encontrará más allá de la órbita de Júpiter.
  • Septiembre de 2026: Volverá a ser detectable por grandes telescopios terrestres mientras cruza la región de la órbita de Saturno. Su actividad (la coma y la cola) disminuirá drásticamente al enfriarse.
  • Abril de 2027: Paso por la órbita de Urano. A una distancia inmensa del Sol, el cometa será solo un punto tenue detectable únicamente por observatorios profesionales como el Telescopio Espacial James Webb (JWST).
  • 2028 en adelante: Debido a su órbita hiperbólica, el cometa lleva suficiente velocidad para escapar de la gravedad del Sol. Se convertirá en un viajero eterno en el vacío entre las estrellas, sin posibilidad de regresar jamás.

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