Los beneficios SNAP son vitales para millones de personas en Estados Unidos (Foto: Gobierno de Texas)
Los beneficios SNAP son vitales para millones de personas en Estados Unidos (Foto: Gobierno de Texas)

Al hablar de los beneficios SNAP, no tocamos solo un programa del gobierno, sino un apoyo real que ha marcado la diferencia en la vida de millones de familias en Estados Unidos, incluyendo comunidades latinas que día a día enfrentan el costo creciente de la comida, la renta y los servicios. Desde Los Ángeles hasta Miami, pasando por barrios con fuerte presencia hispana como el Bronx o Houston, ha sido una red de seguridad crucial que ayuda a muchas personas a mantener la nevera llena, incluso cuando el bolsillo aprieta. Este beneficio, que cada mes deposita fondos en una tarjeta EBT, se ha convertido en un respiro para quienes buscan estirar el cheque sin sacrificar la alimentación de sus hijos. Pero, aunque todos sabemos lo valioso que es, todavía hay muchas dudas sobre qué se puede comprar con SNAP y qué no, especialmente ahora que algunas reglas están cambiando en distintos estados.

Por eso es tan importante tener claro qué sigue permitido, qué está empezando a cambiar y cómo prepararse para las nuevas regulaciones. Las normas varían según el estado, y algunos ya comenzaron a ajustar la lista de productos permitidos. Aquí te lo explicamos sin tecnicismos y con ejemplos concretos, como si lo conversáramos tomando un café en cualquier vecindario del país.

¿CÓMO FUNCIONAN LOS BENEFICIOS SNAP EN LA PRÁCTICA?

Los beneficios del Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) se cargan mensualmente en una tarjeta EBT (Electronic Benefits Transfer), que funciona igual que una tarjeta de débito. Puedes usarla en supermercados autorizados, tiendas de comestibles, farmers markets del vecindario, e incluso en compras en línea dentro de plataformas aprobadas por el USDA, como Amazon o Walmart Grocery.

La regla básica es sencilla: SNAP está diseñado para comprar alimentos que se consumen en casa, no comida caliente o lista para comer dentro del local.

Los beneficios SNAP se cargan en las tarjetas EBT (Foto: Estado de Nueva Jersey / USDA)
Los beneficios SNAP se cargan en las tarjetas EBT (Foto: Estado de Nueva Jersey / USDA)

ALIMENTOS BÁSICOS QUE SÍ SE PUEDEN COMPRAR CON SNAP

Dentro de lo que el programa considera alimentos “para el hogar”, la lista es bastante amplia. Entre los productos elegibles se encuentran:

  • Frutas y verduras frescas, congeladas o enlatadas
  • Carnes, aves y pescado
  • Productos lácteos
  • Panes y cereales
  • Snacks y alimentos procesados
  • Bebidas no alcohólicas
  • Semillas y plantas que produzcan alimentos para consumo en casa

Un detalle que pocos conocen: las plantas comestibles también están permitidas, algo muy útil para quienes cultivan cilantro, tomate o jalapeños en el patio o balcón, como hacen muchas familias latinas.

¿QUÉ PASA CON LOS ALIMENTOS PREPARADOS Y FRÍOS?

Aquí es donde suelen surgir más dudas. En términos generales, los alimentos preparados fríos y empaquetados para llevar a casa sí se pueden comprar con SNAP. Por ejemplo:

  • Un sándwich del área de deli que esté refrigerado y empaquetado
  • Ensaladas listas para comer
  • Bandejas de frutas o vegetales ya cortados

Lo que no está permitido es comprar comida caliente en el punto de venta ni productos pensados para comerse dentro del local, como los de un restaurante, cafetería o food truck.

En algunos estados, como California o Nueva York, existen excepciones especiales para personas mayores o con discapacidad que participan en programas piloto de comidas preparadas. En otras zonas, también se permiten productos fríos que puedes calentar en casa (por ejemplo, pizzas sin cocinar). Siempre conviene revisar la normativa local.

LISTA DE ALIMENTOS PREPARADOS QUE AÚN SE PUEDEN COMPRAR CON SNAP

Entre los productos más comunes que siguen siendo elegibles están:

  • Ensaladas preparadas y kits de ensalada
  • Sándwiches y wraps fríos del deli
  • Bandejas de frutas y vegetales precortados
  • Quesos en rebanadas y tablas de charcutería
  • Embutidos
  • Ensaladas de pollo, atún o huevo
  • Productos refrigerados para hornear en casa, como pizzas sin cocinar

¿SE PUEDEN COMPRAR REFRESCOS, DULCES Y BEBIDAS AZUCARADAS?

Por ahora, SNAP todavía permite comprar la mayoría de las bebidas que tienen etiqueta de información nutricional, como:

  • Refrescos y sodas
  • Bebidas energéticas
  • Jugos y concentrados
  • Bebidas en caja
  • Dulces, caramelos y chocolate

Sin embargo, a partir de enero de 2026 algunos estados ya comenzaron a aplicar restricciones a alimentos considerados “chatarra” o con alto contenido de azúcar, así que debes revisar la información local de tu zona.

Por ejemplo:

  • En Indiana, ya no se podrán comprar refrescos ni dulces con SNAP.
  • En Florida, quedarán excluidos los refrescos, bebidas energéticas y postres preparados.

Estas medidas buscan fomentar una alimentación más saludable y se implementarán de forma gradual durante 2026.

PRODUCTOS QUE NO SE PUEDEN COMPRAR CON SNAP

Existen ciertos artículos que siguen estando fuera del programa, sin importar el estado:

  • Cerveza, vino y licores
  • Cigarrillos y productos de tabaco
  • Alimentos o bebidas con cannabis, marihuana o CBD
  • Vitaminas, medicamentos y suplementos (todo lo que tenga etiqueta “Supplement Facts”)
  • Animales vivos, salvo excepciones muy específicas
  • Comida caliente en el punto de venta

Tampoco se pueden adquirir productos que no sean alimentos, como:

  • Comida para mascotas
  • Productos de limpieza
  • Artículos de papel para el hogar
  • Productos de higiene personal y cosméticos
En Estados Unidos, millones de familias dependen de los cupones de alimentos del SNAP para garantizar una alimentación balanceada y óptima (Foto: Freepik)
En Estados Unidos, millones de familias dependen de los cupones de alimentos del SNAP para garantizar una alimentación balanceada y óptima (Foto: Freepik)

LO QUE CONVIENE TENER EN CUENTA A PARTIR DE AHORA

El programa SNAP sigue siendo una columna vertebral para la seguridad alimentaria de millones de familias, especialmente en comunidades latinas que aportan tanto al país. Pero, con los cambios que se avecinan, informarse es clave. Saber qué se puede comprar y qué no te ayudará a planificar mejor, aprovechar cada dólar de beneficio y evitar sorpresas en la caja.

Si tienes dudas, pregunta en tu tienda, revisa la web oficial del USDA, o busca asesoría en centros comunitarios locales; muchos de ellos ofrecen orientación gratuita en español. En un contexto donde los precios siguen subiendo, cada beneficio cuenta, y SNAP puede seguir siendo ese apoyo que marca la diferencia entre preocuparse… o tener la tranquilidad de saber que la despensa está llena.

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SOBRE EL AUTOR

Bachiller en Periodismo de la Universidad Jaime Bausate y Meza. Con más de 10 de experiencia en medios de comunicación escritos, tanto en ediciones impresas como digitales. Actualmente redacto para el Núcleo de Audiencias del Grupo El Comercio.

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