Incomodar al poder

“Exigir una prensa rigurosa no debilita la democracia: la protege. Pedir silencio o alineamiento, en cambio, la empobrece”.

    Gabriel Daly
    Por

    Gerente general de la Confiep

    Escuchar
    ×
    estrella

    Accede a esta función exclusiva

    00:0000:00

    Resumen

    Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

    Ilustración: Giovanni Tazza
    Ilustración: Giovanni Tazza

    Culpar a la prensa se ha vuelto un recurso recurrente en la política peruana: cuando los errores se acumulan y las explicaciones escasean, resulta más cómodo atacar al mensajero que responder por los hechos. Lo ensayan autoridades y candidatos de todo signo; también lo capitalizan grupos de interés que prefieren operar con menos escrutinio. En campaña, ese reflejo se intensifica. Se acusa a los medios de exagerar, de desestabilizar o de servir a intereses. A veces ocurre: hay coberturas sesgadas, agendas –explícitas o implícitas– y fallas de verificación. Pero el salto es otro: convertir problemas concretos en una descalificación general del periodismo. Ahí la crítica deja de ser exigencia de rigor y se vuelve coartada para eludir la rendición de cuentas.

    Conforme a los criterios de

    Trust Project
    Tipo de trabajo: