La admisión pública del presidente Donald Trump de que ordenó operaciones encubiertas de la CIA en Venezuela ha generado muchas esperanzas en círculos prodemocráticos. Pero puede que las celebraciones sean prematuras: Trump podría terminar aceptando un “madurismo sin Maduro” que no conduzca a la restauración de la democracia en Venezuela.
Trump ya ha desplegado 10.000 soldados y más de ocho buques de guerra en aguas del Caribe cerca de Venezuela, que han hundido al menos siete barcos de narcotraficantes. Ahora dice que está considerando ataques en suelo venezolano.
Funcionarios estadounidenses han dicho que Trump ya no busca únicamente frenar el tráfico de drogas y migrantes indocumentados desde Venezuela, sino también la salida de Maduro del poder.
Pero, según expertos militares y exfuncionarios de Trump, es sumamente improbable que Trump ordene una invasión a Venezuela, como la intervención de 1989 en Panamá que derrocó al general Manuel Antonio Noriega.
Una invasión de Venezuela requeriría hasta 250.000 tropas estadounidenses, casi 10 veces la fuerza que usó Estados Unidos en Panamá. El ejército de Maduro es mucho más grande que el de Noriega, y el territorio de Venezuela es 12 veces más grande.
Además, Trump siempre se ha jactado de oponerse a las intervenciones militares estadounidenses en el extranjero y ha mostrado su aversión a poner en riesgo la vida de soldados estadounidenses.
Entonces, ¿qué va a hacer Trump? Un escenario es un ataque aéreo contra un alto general venezolano acusado de narcotráfico, similar al ataque del 2020 que mató al general iraní Qasem Soleimani. Pero los expertos militares me dicen que eso sería muy difícil, porque Venezuela tiene defensas aéreas contra drones.
El escenario más probable es que Trump ordene un ataque aéreo limitado en una zona remota de Venezuela, como una base del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la frontera con Colombia.
La escalada de Trump tiene como propósito principal crear divisiones dentro del ejército venezolano e impulsarlo a derrocar a Maduro.
Elliott Abrams, que fue enviado especial de Estados Unidos a Venezuela durante el primer gobierno de Trump, me dijo que esa estrategia sería más efectiva si Trump buscara más declaraciones prodemocráticas de países latinoamericanos y europeos, y si les ofrece una amnistía a los militares venezolanos.
Evan Ellis, experto militar y exfuncionario del Departamento de Estado, me comentó que Trump podría apoyar una solución negociada con funcionarios del régimen de Maduro, a cambio de que Maduro se vaya.
“Eso permitiría al presidente Trump declarar victoria, incluso si no hay un verdadero cambio democrático” que permita la entrega del poder a Edmundo González Urrutia, el ganador de las elecciones presidenciales del año pasado, me dijo Ellis.
No me extrañaría que Trump acepte un escenario de “madurismo sin Maduro”, aunque ha dicho que ya ha rechazado un ofrecimiento de ese tipo.
Trump es un populista que ha centrado su política hacia Venezuela en el combate a las drogas y la inmigración ilegal, y no en la democracia. Podría estar buscando un gran titular para cantar victoria. Si no empieza a hablar sobre la democracia, Venezuela podría reemplazar a un dictador por otro.
–Glosado y editado–
© El Nuevo Herald. Distribuido por Tribune Content Agency, LLC
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.