La relación con las mascotas ha cambiado. Para muchas personas ya no se trata únicamente de tener un animal en casa, sino de una fuente de compañía que forma parte de la vida cotidiana y, cada vez más, de la propia definición de familia. Los resultados de la última encuesta global de WIN, realizada en 44 países y en el Perú por Datum, permiten dimensionar este fenómeno y muestran que América Latina destaca claramente frente al resto del mundo.
En el Perú, el 71% de las personas tiene al menos una mascota, un porcentaje considerablemente superior al promedio global de 56% y muy cercano al 72% registrado en América Latina. De hecho, los seis países con mayor tenencia entre los 44 estudiados pertenecen a nuestra región y el Perú ocupa el sexto lugar. El contraste con Asia es significativo. Algunos de los niveles más bajos del estudio se registran en Vietnam (20%), Corea del Sur (25%) y Japón (28%). Los datos muestran que la relación con las mascotas presenta importantes diferencias culturales y regionales, con una presencia extendida en América Latina.
Entre los peruanos que tienen mascotas, el perro mantiene un claro predominio. El 77% tiene al menos uno, mientras que el 50% tiene gatos. Pero quizás uno de los datos más interesantes sea que el 40% convive con dos o más especies. No se trata, por tanto, únicamente de incorporar un animal al hogar.
Una dimensión con que entender el vínculo es la compañía. En hogares cada vez más diversos, los animales pueden ocupar un espacio afectivo importante, generar rutinas y acompañar la vida cotidiana. Su presencia también se relaciona con el bienestar emocional, aunque sería simplista considerar que tener una mascota constituye por sí mismo una respuesta a los problemas de salud mental.
Los resultados globales aportan otra señal interesante. Los hogares con niños son los que presentan mayor probabilidad de tener mascotas y de convivir con más de una. Esto cuestiona la idea de que el aumento de la tenencia de animales se explica principalmente por personas que sustituyen hijos por mascotas. Al menos a partir de estos datos, ambos fenómenos no aparecen como excluyentes. Niños y mascotas conviven con frecuencia dentro de una misma dinámica familiar.
El impacto de esta tendencia trasciende el vínculo afectivo. Cuando siete de cada diez peruanos tienen una mascota, surgen necesidades que involucran a distintas industrias. Alimentación, salud veterinaria, seguros, vivienda, transporte, turismo, entretenimiento y comercio empiezan a adaptarse a consumidores que incorporan el bienestar de sus animales en sus decisiones. Que un restaurante, centro comercial o destino turístico acepte mascotas puede convertirse incluso en un atributo relevante al momento de elegir.
También existen implicancias para las ciudades y políticas públicas. Una población importante de animales domésticos requiere espacios adecuados, regulación, tenencia responsable, campañas sanitarias y servicios veterinarios. La planificación urbana tradicionalmente ha considerado la composición de los hogares a partir del número y edad de sus integrantes. La creciente presencia de mascotas incorpora una dimensión adicional que influye en la forma en que se utilizan parques, edificios y espacios públicos.
Los datos muestran finalmente algo más que el crecimiento de una categoría de consumo. La tenencia de mascotas permite observar cómo están evolucionando los vínculos y la vida familiar. América Latina destaca especialmente en este fenómeno y el país forma parte de ese patrón. Su magnitud hace necesario que empresas y autoridades puedan incorporar esta realidad en sus decisiones, porque cuando siete de cada diez peruanos tienen una mascota, ya no estamos frente a un comportamiento propio de un segmento específico o de un tipo de familia, sino ante una característica extendida de los hogares del Perú.
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