Luego de casi dos meses de trámite, la Comisión de Constitución del Senado aprobó el lunes, por unanimidad, el dictamen que otorga al Ejecutivo 27 de las 66 facultades solicitadas para legislar durante 90 días en seguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño. Se espera que hoy el pleno del Senado lo apruebe. Llegar hasta aquí costó mucho más de lo razonable.
Luego de casi dos meses de trámite, la Comisión de Constitución del Senado aprobó el lunes, por unanimidad, el dictamen que otorga al Ejecutivo 27 de las 66 facultades solicitadas para legislar durante 90 días en seguridad ciudadana y el fenómeno de El Niño. Se espera que hoy el pleno del Senado lo apruebe. Llegar hasta aquí costó mucho más de lo razonable.
La razón tiene nombre. Ahora Nación, Juntos por el Perú y el Partido del Buen Gobierno intentaron por segunda vez dejar sin quórum a la comisión. Ya lo habían hecho el jueves pasado, cuando se pararon y se fueron. El lunes no se presentaron Víctor Cutipa, Iber Maraví, Humberto Morales, Ruth Luque ni Patricia Iturregui. Discrepar es legítimo y fiscalizar es un deber, pero esconderse para que no se discuta no es oposición: es obstruccionismo.
En ese cálculo, el papel de Jorge Nieto resulta difícil de entender. Un político con su trayectoria y su discurso institucional no debió prestarse a una estrategia que castiga el debate, que es el sentido mismo del Senado. Quien reclama respeto a las reglas no puede avalar que se las use para paralizar.
El caso de Obras confirma el error. Tras abandonar la sala el jueves, su senador Roger Astucuri asistió el lunes y dio el quórum que faltaba: sin él, la comisión habría tenido seis de los siete integrantes necesarios. Ricardo Belmont explicó que su partido no es “obstruccionista” y que el Senado “es para debatir”. Rectificó a tiempo. Los otros tres siguieron en la silla vacía.
Superado el trance, el argumento cambia de lado. Si el Congreso entrega las herramientas, el gobierno debe usarlas con rapidez y resultados. Ya no puede culpar a la oposición ni al trámite. Los peruanos esperan vivir sin el temor a la extorsión y el sicariato, y que El Niño no los sorprenda sin prevención.
Lo ocurrido exige además una reforma. La Cámara de Diputados y el Senado deben revisar sus reglamentos para que se defina de manera adecuada qué puede y qué no puede ser modificado por el Senado. Asimismo, es imperativo definir alcances sobre el voto virtual y los vacíos normativos para que no se repita lo sucedido en la Comisión de Constitución los últimos días.
Hoy se deberían aprobar las facultades delegadas en 27 temas, con ello, el Ejecutivo ya tendría las herramientas para mostrar en acciones lo que indican en su discurso y ponerse a trabajar en ello.