En Vivo USConservar la fuerza y la movilidad a medida que pasan los años es uno de los grandes desafíos para mantener una buena calidad de vida. Aunque el envejecimiento forma parte de un proceso natural, sus efectos sobre el organismo pueden manifestarse de distintas maneras, entre ellas, una disminución progresiva del músculo esquelético, tejido indispensable para realizar desde las tareas más sencillas del hogar hasta actividades que requieren mayor esfuerzo físico. Este deterioro no siempre resulta evidente al comienzo, pero, con el tiempo, puede comprometer el equilibrio, dificultar los desplazamientos y reducir la independencia. Frente a este escenario, la actividad física adquiere un papel fundamental en la prevención de enfermedades crónicas y el cuidado de la salud. Sin embargo, aunque caminar, nadar y montar bicicleta favorecen el funcionamiento cardiovascular, existe otra modalidad que merece especial atención cuando el objetivo es preservar los músculos y potenciar nuestra salud: el entrenamiento de fuerza.
Conservar la fuerza y la movilidad a medida que pasan los años es uno de los grandes desafíos para mantener una buena calidad de vida. Aunque el envejecimiento forma parte de un proceso natural, sus efectos sobre el organismo pueden manifestarse de distintas maneras, entre ellas, una disminución progresiva del músculo esquelético, tejido indispensable para realizar desde las tareas más sencillas del hogar hasta actividades que requieren mayor esfuerzo físico. Este deterioro no siempre resulta evidente al comienzo, pero, con el tiempo, puede comprometer el equilibrio, dificultar los desplazamientos y reducir la independencia. Frente a este escenario, la actividad física adquiere un papel fundamental en la prevención de enfermedades crónicas y el cuidado de la salud. Sin embargo, aunque caminar, nadar y montar bicicleta favorecen el funcionamiento cardiovascular, existe otra modalidad que merece especial atención cuando el objetivo es preservar los músculos y potenciar nuestra salud: el entrenamiento de fuerza.
¿Por qué es importante entrenar los músculos con el paso de los años?
El cuerpo experimenta modificaciones a lo largo de la vida y el sistema muscular no permanece ajeno a ellas. Cuando la pérdida de tejido muscular se combina con una disminución de la fuerza, acciones cotidianas como levantarse de una silla, subir escaleras o cargar objetos pueden volverse más exigentes.
Por esa razón, mantenerse activo no consiste únicamente en acumular minutos de caminata o realizar ejercicios aeróbicos. Incorporar movimientos que estimulen los principales grupos musculares también contribuye a conservar las capacidades físicas necesarias para desenvolverse con mayor seguridad y autonomía.
El entrenamiento de resistencia, que puede realizarse con pesas, bandas elásticas o el propio peso corporal, permite trabajar la musculatura de manera específica. La clave está en elegir ejercicios adecuados a la condición física de cada persona, aumentar la dificultad progresivamente y mantener la constancia.
Los ejercicios que recomienda una especialista para mantener la fuerza
En declaraciones recogidas por Women’s Health, Patricia Greaves presentó una selección de ejercicios pensados para que las personas mayores conserven su autonomía física y realicen sus actividades diarias con mayor seguridad. La propuesta combina movimientos que activan distintas zonas del cuerpo y contribuyen a mantener habilidades esenciales para la vida cotidiana.
Entre los ejercicios que forman parte de esta propuesta se encuentran los siguientes:
1. Sentadilla con peso. Este movimiento trabaja principalmente los músculos de las piernas y los glúteos, además de involucrar el tronco para mantener la estabilidad. Puede ayudar a desarrollar la fuerza necesaria para incorporarse de una silla o levantarse desde una posición baja. La carga debe adaptarse a las capacidades de cada persona.
2. Remo inclinado. Se centra en los músculos de la espalda y también involucra los brazos. Para ejecutarlo, se inclina ligeramente el torso, se mantiene la espalda en una posición estable y se lleva el peso hacia el cuerpo. Es importante controlar el movimiento y evitar balancearse para completar las repeticiones.
3. Sentadilla con salto. Esta variante combina el trabajo de piernas con un componente explosivo que exige generar fuerza rápidamente. No obstante, debido al impacto que produce al aterrizar, no es apropiada para todas las personas mayores. Quienes presentan problemas articulares, dificultades de equilibrio o poca experiencia entrenando deben consultar con un profesional y valorar alternativas de menor impacto.
Un circuito breve con movimientos para trabajar todo el cuerpo
Por otro lado, el entrenador Álvaro Puche, especializado en salud, fuerza y bienestar, planteó para Telva un circuito de cuatro movimientos que puede completarse en aproximadamente tres o cuatro minutos al día. La propuesta busca incorporar estímulos musculares en poco tiempo, aunque su duración no sustituye la necesidad de ajustar la rutina a las características y objetivos individuales.
Estos son los otros ejercicios que integran la lista de siete movimientos:
4. Sentadillas en silla a máxima velocidad (10 repeticiones). Consiste en sentarse y levantarse de una silla procurando realizar el movimiento con rapidez, siempre que se pueda hacer de forma segura y controlada. Puede ayudar a entrenar la fuerza y la capacidad de reacción de las piernas. Para quienes tienen dificultades de movilidad, es preferible comenzar a un ritmo cómodo y utilizar un apoyo estable si lo necesitan.
5. Elevaciones de talones (12 repeticiones). Desde una posición erguida, se levantan los talones para quedar apoyado sobre la parte delantera de los pies y luego se desciende lentamente. El ejercicio activa las pantorrillas y puede contribuir a mejorar la fuerza que se utiliza al caminar. Para evitar perder el equilibrio, se recomienda realizarlo cerca de una pared o una silla firme.
6. Remo unilateral con banda elástica (10 repeticiones por brazo). Se utiliza una banda de resistencia para llevar un brazo hacia el torso, manteniendo el cuerpo estable y el movimiento controlado. El ejercicio trabaja la musculatura de la espalda y los brazos. La banda debe tener una resistencia apropiada y estar bien asegurada para evitar movimientos bruscos.
7. Flexiones sobre una superficie elevada (6 repeticiones). Las manos se apoyan sobre una superficie firme, como una pared o un banco estable, mientras el cuerpo se acerca y se aleja de ella mediante la flexión de los brazos. Esta variante trabaja el pecho, los hombros y los tríceps. Cuanto más elevada sea la superficie, menor suele ser la exigencia del movimiento.
Cómo incorporar estos ejercicios de manera segura
Antes de iniciar una rutina, es importante tener en cuenta la experiencia previa, la movilidad, el equilibrio y las posibles limitaciones físicas. No todas las personas necesitan levantar grandes cargas ni realizar movimientos explosivos para trabajar su musculatura: una progresión gradual puede ser más adecuada, especialmente para quienes llevan mucho tiempo sin entrenar.
También conviene priorizar la técnica antes de aumentar el peso, las repeticiones o la velocidad. Si aparece dolor, mareo o una molestia inusual, se debe detener el ejercicio y evaluar lo ocurrido. En adultos mayores con enfermedades crónicas, antecedentes de caídas o problemas articulares, la orientación de un profesional de salud o de un entrenador cualificado puede ayudar a adaptar los movimientos.
En definitiva, mantener la masa muscular requiere constancia y una estrategia acorde con las necesidades individuales. Los ejercicios de fuerza pueden complementar actividades como caminar o nadar y ayudar a conservar capacidades esenciales para la vida diaria. Más que buscar resultados inmediatos, el objetivo es construir una rutina sostenible que permita seguir moviéndose con seguridad y preservar la autonomía durante más tiempo.











