El frío se olvida rápido

Una amiga que había estado como au-pair en Alemania me llevó a la agencia Au-pair Internacional. Ahí me explicaron en qué consistía el programa: era ir a vivir con una familia alemana por un año, la familia me daría casa, comida, una propina semanal y me ayudaría pagando la mitad del curso del idioma, y a cambio yo debía ayudarlos con los niños y ser una suerte de hermana mayor. La propuesta me interesó mucho porque quería ser guía de turismo y el alemán era uno de los idiomas mejor pagados en esa profesión; sin embargo, nunca pensé que tendría que irme tan lejos para poder aprenderlo bien.Así comenzó todo. El día en que viajé a Alemania hacía mucho frío, y eso que recién estaba empezando el invierno. Cuando comenzaron las lluvias y oscurecía a las 16:30 p.m., ahí sí que te deprimías (qué pensaría de este aguacero la gente que se queja de la garúa en Lima). Luego de la lluvia llegó la nieve. La primera vez que vives algo así te impresionas porque no estás acostumbrado a este fenómeno, pero las siguientes veces ya reniegas debido a que necesitas zapatos especiales y si baja mucho la temperatura todo se vuelve una enorme pista de patinaje.
El invierno parece que no tuviera fin. La temperatura puede llegar a -18 grados. La verdad es que hasta dentro de una refrigeradora estás más caliente. Pese al frío yo me iba a pasear para distraerme. En una de esas salidas conocí a mi enamorado. Él es alemán y no habla nada de español, así que con lo poco que sabía del idioma nos tuvimos que arreglar.
Un buen día llegó el momento de regresar al Perú. Mi enamorado viajó un mes después y nos fuimos de viaje a Cusco, Arequipa y a las playas de Mollendo, lugar de donde es mi padre. Él quedó encantado de nuestro país, de su gente, de su comida, y se dio cuenta de que no le había exagerado en nada de lo que le había contado.
Tiempo después regresé al Viejo Continente. Yo, que cuando salí de Alemania me dije que a este frío país no regresaba más, ahora ya no me preocupaba del frío ni del idioma, sino que pensaba en los lindos momentos que pasé con mi enamorado y mis amigos. Esta vez mi nuevo destino era Austria. Ahora vivo con una nueva familia y gracias a la proximidad entre los dos países mi enamorado solo necesita recorrer una hora en auto para poder estar conmigo. De lunes a viernes trabajo en el Tirol y los fines de semana me voy a Munich.
Animaría a las chicas a que hicieran este intercambio. Nada es fácil en esta vida, pero con esfuerzo y la ayuda de Dios todo se puede.
Grabiela Calderón, Austria
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