Con ganas de regresar a trabajar por mi país
Muchos dicen que vivir en el extranjero es mejor, que te da más oportunidades y bla bla bla, pero creo no hay una verdad absoluta, todo es relativo. Puede ser cierto que para algunos, no sé si la mayoría o la minoría, el inmigrar hacia un país de primer mundo implique mejorar su calidad de vida, tener más dinero y la oportunidad de conocer culturas diferentes.
Creo tener una visión un poco diferente sobre ese tema. Tengo 22 años, y vivo en Montreal hace casi 3. Y la verdad, no me gusta. Todo aquel que ha partido a tierras extranjeras en busca de un futuro mejor tiene que pasar por un proceso de adaptación; algunos dicen que puede durar hasta 5 años y que las cosas que al inicio no te gustan (o cosas a las cuales no les encuentras explicación) terminan ganándote y acabas aceptándolas. Digamos que esa teoría no se aplica a mi persona, creo que nunca me adaptaré.
La decisión de mudarme a Montreal fue un poco forzada, mi mama (linda mi vieja) se casó con un tipo que resultó ser canadiense. Yo estudiaba derecho en la cato (PUCP) y estaba en mi cuarto semestre (el último de generales) cuando mi viejita me dijo: “Te vas a Montreal conmigo o te quedas a terminar la universidad, ¿qué quieres hacer?”. Lo medité mucho y al final pesó la idea, a largo plazo, de que una carrera en el extranjero sería más relevante en mi vida que una carrera en mi Perú.
Así fue que comenzó el cuento de Canadá. No tenía la más mínima idea de lo que seria. Yo alucinaba que, siendo Canadá, la gente hablaba inglés (idioma que hablaba relativamente bien), pero para mi sorpresa… ¡BUM!! En Quebec el francés es el idioma predominante. Ok, dije yo, habrá que aprenderlo. Y así fue (así tuvo que ser).
La tendencia de un inmigrante es buscar gente de su misma nacionalidad. Yo traté de hacer eso y me encontré con muchas cosas: peruanos que viven aquí menos de un año y dicen que ya se olvidaron de hablar español, otros que reniegan de su país y hablan mal de él. Me di cuenta que, al poseer un poco más de dinero, la gente tiende a cambiar para mal. Comienza la “alienación”, la perdida de cultura y la huachafería.
Fueron muy pocos los peruanos que conocí que eran humildes y sencillos (no teniendo nada que ver con su nivel socioeconómico). La verdad, desconozco si esto es una constante o simplemente tuve mala suerte y conocí a la minoría de peruanos que actúan de esa manera (de verdad espero que así sea). Tengo la suerte de conocer a gente de todas partes del mundo, pero la mayoría de los que considero mis amigos son latinos. Será porque hablamos el mismo idioma y tenemos algunas cosas en común, creo yo.
Pero no todas las cosas son malas. Fue necesario que me alejara de mi tierra para darme cuenta de lo hermoso que es el Perú. No sé si alguno de ustedes ha visto el concierto que ofreció Gian Marco por sus quince años de carrera. La última canción, “Hoy”, y la dedicatoria que se manda antes de cantarla llenaron mis ojos de lágrimas. Ese sentimiento, ese orgullo que siento cada vez que digo que soy peruano no tiene palabras, aunque el concepto que se tiene del Perú no es el mejor gracias a Laura Bozzo (su carrito sanguchero y sus polladas) y a la selección de fútbol.

¿Un balance de estos tres años? Conocí a una mujer hermosa, nacida en Ucrania pero que habla español mejor que yo. En dos años acabo mi carrera de Contabilidad y ya solo me queda mirar hacia delante, aunque no me quiero quedar aquí por mucho tiempo. Alguien diría que lo tengo todo, pero la verdad es que no estoy en mi país y para mí eso es una carencia. El Perú es lo máximo y voy a regresar a vivir allá en un futuro no muy lejano. Espero seguir viajando por el mundo y seguir conociendo culturas para así querer más a la mía. Voy a hacer referencia a otro personaje peruano, no muy querido tal vez. Alejandro Toledo hizo un documental titulado “Perú: The Royal Tour”. El documental es buenísimo, pero lo que dice el ex presidente en la entrevista “siempre quise regresar y darle el resto de mi vida a mi país” resume lo que siento.
Las oportunidades están ahí, es solo cuestión de verlas y aprovecharlas. La vida me trajo a Montreal para aprovechar todo lo que se me ofrece. Pero una vez cumplida la tarea, el regreso está asegurado.
Si alguien que lee esto vive en el extranjero o piensa hacerlo, por favor, le pido que no cambie. Que no cambie tu forma de ser, su forma de sentir. Que se le infle el pecho de decir que es peruano. Que si se topa con alguien que habla mal de nuestro país, no se moleste, que entienda que simplemente que no conoce la felicidad de tener una gastronomía única, tener una cultura milenaria y una geografía impresionante.
Y si el destino no les permite regresar a nuestro país, bueno, así es la vida, ¿no? Siempre y cuando nunca olviden de dónde vienen. El Perú se los agradecerá.
En enero del año pasado llevé a mi novia a conocer una partecita de Perú (Lima, Cusco y Puno) y planeamos ir de nuevo a ver, comer y disfrutar lo que nos falta. Señores, el Perú es lo máximo.
José Ángel Vásquez, Canadá
* Todos los interesados en publicar una historia en “Yo también me llamo Perú” pueden enviar sus artículos y fotos a los siguientes correos: editorweb@comercio.com.pe y jortiz@comercio.com.pe

:quality(75)/2.blogs.elcomercio.pe/service/img/saldetucasa/autor.jpg)