De viaje por el Colca y el pueblo de las casas de piedra
Escribo estas líneas desde Sibayo, el pueblo de casas de piedra en las alturas de Chivay, Colca. Hace una hora que el sol se escondió detrás de las montañas y parece que fue el pistoletazo para que los niños saliesen a jugar vóley y a correr. Durante todo el día, casi no vi gente en la plaza principal, ahora, con el cielo todavía azul pero el pueblo cubierto de sombra, la plaza está llena de niños.
Sibayo está a 3,900 metros de altura y 32 kilómetros de Chivay, cerca donde el río Colca empieza a hacer las transformaciones geológicas que, muchos kilómetros más abajo, harán de ese cañón, uno de los más profundos del mundo.
He venido por una semana para conocer la experiencia de turismo rural que varias familias ofrecen en sus casas, adornadas con dibujos y textiles en sus paredes de colores. En ellas se alojan los visitantes que quieren conocer algo de este pueblo de bordadores y pastores de llamas y alpacas. En sus alrededores, además, pueden participar en labores de siembra, bordados de textiles y pagos a la tierra, o actividades de naturaleza y aventura como pesca, bicicleta de montaña, canotaje y caminatas, algunas de una hora hasta la momia de Paraqra y otras de ocho días hasta llegar al Cusco.

Cuando dije que venía al Colca, muchos mencionaron a Ciro. Colca es ahora como un sinónimo de Ciro. Acá también se habla de ello. Unos dicen que los cerros a veces se vuelven malos, y otros que Rosario tiene que regresar y hablar claro porque sabe más de lo que dice. Muchos piensan que su cuerpo está en el fondo de una quebrada y varios lectores de hojas de coca indican su lugar exacto.
Aquí sentado, después de un día de sol serrano que pica y sin un árbol que dé sombra, y ahora una noche de aire helado, perderse en las montañas y sobrevivir a ello como le ha pasado a Rosario, sin saber qué ha ocurrido durante esos días, es para quitarse el sombrero. Lo mismo con el padre, don Ciro como le dicen por aquí. La opinión es común: quien sea el que lo haya hecho, porque todos creen que hay un culpable, no pensaba encontrar a alguien, como don Ciro, con tanta fuerza para llegar hasta el final y saber la verdad.
Colca es el tercer destino turístico del Perú. Todo ese turismo llega a Chivay, su capital, donde se encuentran casi todos los hoteles, restaurantes y agencias turísticas que hay en la zona. El objetivo del turista es poder ver el mayor número de cóndores desde el mirador la Cruz del Cóndor, que se encuentra a 42 kilómetros de Chivay, y donde el cañón tiene una profundidad de 1,200 metros. Después toman sus maletas y siguen viaje a Arequipa, Puno o Lima. Pero cada vez hay mayor número de turistas que se quedan más días para hacer las actividades que ofrecen los operadores turísticos en Chivay, y los patronatos y asociaciones en alguno de los 16 pueblos que forman el Valle del Colca.

Sibayo es uno de ellos. Aquí he encontrado gente apacible y con ganas de hacer cosas. Sus cuartos son limpios y acogedores, han recibido talleres de hotelería y cuentan con la mejor iniciativa de turismo rural de todo el Colca. La experiencia merece la pena, pero también, para ello, te debe gustar esta naturaleza salvaje de las partes altas de la sierra, y la vida de la gente del campo, sus historias, sus trabajos y sus comidas. Hoy, en el almuerzo, me han hablado de los pagos a la tierra que se hacen en febrero y agosto, me han mostrado un feto de llama, como bendición de la casa, y me han dicho que al puma le gusta matar nomás, ‘que sólo corazón le gusta comer’. A la historia a la que siempre regresamos es cuando sus abuelos se iban caminando durante quince días hasta la costa, donde Sibayo tiene terrenos desde la época de la Colonia. Estos viajes se hacían para sacar el alga cochayuyo que intercambiaban con productos acá y, entre ida, vuelta y recolecta del alga a lomos de llama, demoraban tres meses en regresar.
Sibayo también tiene sus extranjeros que viven por estos rincones. Javier es un francés que ofrece escalada en roca en las paredes del castillo de Callalli; Franz es un cura austriaco que trabaja con las mujeres la elaboración de textiles para enviarlos a Europa; Mario es un gringo de la organización Cuerpo de Paz que todavía no sé bien a qué se dedica, y Willy es un extranjero de nacionalidad imprecisa que es dueño de una laguna en las alturas de Sibayo, es cazador y tiene una camisa llena de pieles de venado.
Terminando estas líneas, todo, salvo los ladridos de un perro, es silencio. El cielo está estrellado, hace frío y me espera la sopa, la papa y la alpaca asada para cenar, porque como dicen la señora Eduviges y su esposo Nativido, la familia que me acoge, ‘nos gusta la alpaca. Antes había bastante oveja. Pero ahora ya no. Camina bastante, hace cansar a la gente y es el preferido del zorro. Además la alpaca es cero colesterol’.
Más info
Hoteles en Chivay
Casa Andina: www.casa-andina.com
Las Casitas del Colca: www.lascasitasdelcolca.com.pe
Colca Lodge: www.colca-lodge.com
Operador
Ampato Expeditions: www.ampatoexpeditionscolca.com
Turismo en Sibayo
Filemón Samayani: 971469036 / www.sibayorumillacta.com

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