Independiente del Valle celebró así la goleada de 5-0 sobre Flamengo. (Foto: Twitter)
Independiente del Valle celebró así la goleada de 5-0 sobre Flamengo. (Foto: Twitter)
Jorge Barraza

Periodista

Volvió la Copa Libertadores y dejó una comprobación: se puede jugar. Sirvió para que se pierda el miedo y es el aval para iniciar la Eliminatoria. Cumpliendo los protocolos no hay riesgos de contraer coronavirus. Desde luego, se cuenta con el compromiso de comportamiento de los jugadores al regresar a sus hogares y de los clubes en el cuidado interno del día a día. Igual, se realizan testeos permanentes, antes y después de cada juego, si un futbolista se contagia queda fuera de competencia; los que entran al campo están probadamente sanos.

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Volvió la Copa y dejó 54 goles en 16 partidos, a un saludable promedio de 3,38 por juego. Entusiasmante. Aunque nada entusiasmó tanto como la paliza de Independiente del Valle a Flamengo. El campeón de la Libertadores fue cacheteado por el de la Sudamericana: 5 a 0 con una superioridad futbolística aplastante.

Quien no crea que el fútbol cambió (y para bien) que vea Independiente del Valle 5 - Flamengo 0. Hace cuarenta o cincuenta años ese marcador era normal entre un club brasileño y otro ecuatoriano, pero al revés. El jueves, los históricos intérpretes del jogo bonito parecían ser Ángelo Preciado, Moisés Caicedo, Luis Segovia, Beder Caicedo, John Sánchez… Y los aprendices, Gabigol, Everton Ribeiro, Gerson, Diego, Bruno Henrique, William Arão… Se revirtieron los roles porque las placas tectónicas de este deporte se mueven, lentamente, pero se reposicionan. Ahora está todo igualado, lo que lo torna más competitivo e interesante. En 1960 este partido se jugaba con el resultado puesto, ya no. Con la camiseta no gana nadie más. Desde luego, están quienes añoran aquellas épocas donde ganaban siempre los mismos. Son gustos; preferimos esto.

Angelo Preciado se mandó con un golazo en el duelo entre Independiente del Valle vs. Flamengo

El duelo revestía curiosidad adicional por tratarse de los últimos dos campeones continentales. Y el quiteño abusó del carioca con un presupuesto treinta o cuarenta veces menor. Fue una actuación soberbia, consagratoria, no sólo por los goles, sobre todo por el juego. Y si hay una excusa a la que no puede aferrarse Flamengo es de haber perdido por la altura de Quito: nada que ver, Independiente no le ganó corriendo sino caminando, al tranquito. Lo superó por fútbol, por clase, por táctica también, pero sobre todo por jugadores. Tuvo la pelota siempre y la pasó con admirable precisión, que es la gran verdad del fútbol: saber pasarse la herramienta. Es el cimiento de la elaboración del juego. Todos la pasan bien, pero eso no es cuestión de decidirlo: “¿Vamos a pasarla bien…?”. Se trata de saber hacerlo.

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El 5-0 tiene diversas lecturas. Es la primera vez en su historia que Flamengo recibe tal paliza en la Libertadores, la segunda que un club brasileño pierde por cinco goles ante un extranjero, la primera que un campeón vigente cae por tal diferencia. Y cuidado, que el rubronegro se presentó con nueve jugadores de los que actuaron en la final ante River en diciembre pasado. Es el mismo Flamengo, no otro.

Independiente del Valle es, todavía, un club nuevo, que con apenas once años en Primera División ha escrito en poco tiempo páginas memorables: finalista de Libertadores y campeón de Sudamericana y de Libertadores Sub-20 (venció a River en la final), lo que indica que hay más material abajo todavía. En 2016 les ganó a Atlético Mineiro, a River y a Boca (en Quito y en La Bombonera por si acaso) y ya suma 6 intervenciones en Libertadores y 3 en Sudamericana. Es muy nuevito pero ha entendido temprano lo que clubes centenarios no: apostar al semillero y a buscar jugadores jóvenes, no fabricarlos, nadie fabrica cracks, buen ojo para captarlos y luego proporcionarles las mejores condiciones para que lleguen; infraestructura, profesores, una idea de juego, valores, darles oportunidades en Primera. El secreto es el reclutamiento. Independiente genera talentos, otros siguen comprando baratijas. Pero está claro que hay alguien allí que sabe ver la capacidad. Y está claro el proyecto. Desde su refundación se denomina Club Especializado de Alto Rendimiento Independiente del Valle. El nombre ya sugiere la intención formadora. La potencialidad de un club o de un medio se mide por sus buenos futbolistas. Si los tiene podrá aspirar a logros, sino vegetará.

No tiene las mismas urgencias de triunfo que los clubes tradicionales, es cierto, pero eso no le quita mérito. Y está el técnico, claro. Ningún proyecto funciona sin un buen entrenador y este Miguel Ángel Ramírez de Independiente no necesita prensa, se la hacen sus equipos. ¡Qué bien juegan…!

Aunque falte mucho, la fantástica producción y los goles espectaculares ya sindican a los negriazules como aspirantes a un papel estelar en esta Copa, aunque apenas vayan tres partidos de la fase de grupos. Tuvo algunos picos de rendimiento altísimos, como los del lateral derecho Ángelo Preciado (notable, tipo Dani Alves, autor de un gol fantástico después de dejar un tendal en el camino), Moisés Caicedo (18 años), Beder Caicedo, Luis Segovia y Cristian Pellerano, el líder de casi 39 años, un sabio de la número cinco. Más que un futbolista parece un docente, da cátedra a compañeros y rivales. Un gusto verlo dirigir el juego casi sin correr. Todos descargan en él.

El 5 a 0 debe ser la mejor noticia recibida por Gustavo Alfaro en el último mes: habrá advertido que tiene allí excelente material para la selección. Y alguno, como el caso Preciado, no necesita de ninguna adaptación, es darle la camiseta y que sea figura. Tiene todo: calidad, físico, carácter, ganas.

Después de más de medio año de paréntesis en la Copa, el nivel demostrado fue menos inquietante del que imaginábamos. Igual, ya muchas ligas estaban jugándose, sólo Bolivia y Argentina no han reanudado sus torneos hasta ahora. Mención de honor para Boca: llevaba seis meses y siete días sin jugar un partido, ni amistoso, fue a Paraguay, donde le armaron un clima muy adverso, y le ganó con amplitud y autoridad a Libertad. Con mejor puntería era para más que 2 a 0. Y párrafo para los dos venezolanos que siguen en carrera. El Caracas derrotó a Independiente Medellín en Colombia 3 a 2, y Estudiantes de Mérida por el mismo marcador a Alianza Lima después de ir perdiendo 2-0. Lo terminó de dar vuelta en el minuto 97. ¿Cómo se explican los constantes milagros del fútbol venezolano dentro de un país arrasado? Igual que lo de Independiente del Valle: produce jugadores. Por eso su selección también es y será duro rival para todos.

El resto de la jornada no difiere de lo visto en los últimos años: los dos bolivianos y los dos peruanos perdieron sus partidos. Y otra vez se postulan argentinos y brasileños. Los clubes peruanos y bolivianos parecen la contracara de Independiente del Valle, no brotan allí retoños que enciendan la esperanza. Marco Sandy, aquel mamóreo zaguero de la selección verde, dijo hace ya años: “En Bolivia nadie trabaja en inferiores, creen que los jugadores aparecen del aire o de abajo de una maceta. No podemos llegar a nada”. Lo resumió en dos líneas.

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