La inversión privada, que equivale al 80% de la inversión total, es el componente de la demanda agregada que este año tendrá un crecimiento nulo y se expandirá en menos del 1% en el 2023. El aumento interanual de este indicador se ha ido desacelerando desde mediados del 2021. En el tercer trimestre, cayó un 0,8% respecto al mismo período del 2021.
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El tipo de inversión más afectada ha sido la minera, que caerá este año en más del 6% y en el 2023 se contraerá en 16% por la ausencia de nuevos proyectos de gran escala. Según el INEI, la producción minera metálica entre enero y octubre de este año está un 2,15% por debajo de lo registrado el 2021, mientras que la extracción de cuatro de los cinco principales metales de exportación han sido menores respecto al 2021 [ver cuadro].
Jorge Guillén, profesor asociado de la Universidad ESAN, advierte que este escenario es a consecuencia de la incertidumbre y la situación política local, pero también ante un menor impulso del frente externo, donde economías claves tampoco han tenido crecimientos positivos.
El clima económico adverso también se ha reflejado en las expectativas empresariales a tres meses sobre el futuro de la economía y a nivel sectorial. En noviembre, ambos indicadores se situaron en terreno pesimista (debajo de los 50 puntos) por 20 meses consecutivos, el período más largo tras la pandemia.
Aumento de precios
Si bien la inflación ha cedido con respecto a inicios de año, aún se mantiene en niveles altos. La tasa de inflación a 12 meses en Lima Metropolitana aumentó de 8,28% en octubre a 8,45% en noviembre, mientras que el componente de alimentos y energía llegó al 11,82%.
Durante el 2022, ambos indicadores alcanzaron máximos históricos. La inflación total llegó a anotar una variación anual de 8,81% en junio, la cifra más alta en más de 20 años (desde mayo de 1997), mientras que la de alimentos y energía (con mayor incidencia en el consumo de las familias con menos ingresos) registró un 13,5% ese mismo mes, su nivel más alto desde 1994.
En opinión de Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, esta variable estuvo muy afectada por el contexto externo. “Lo positivo es que ya se está viendo que la inflación está cediendo. Y aunque es alta, es una inflación menor frente a otros países de la región o frente a economías desarrolladas. Probablemente seguirá siendo un problema durante el próximo año”, dijo.
El BCR proyecta una tendencia decreciente en la inflación interanual para los próximos meses, que recién retornaría al rango meta a fines del 2023.