
El último jueves se publicó en El Comercio la noticia de que la Municipalidad de San Isidro cambiará la zonificación del sector ubicado alrededor de su centro financiero, que está delimitado por las avenidas Aramburú, Arequipa, Javier Prado y Paseo de la República.
El plan propone cuatro ideas principales: recuperar el uso residencial en el centro financiero, introducir vivienda de tamaño más pequeño, requerir un número máximo de estacionamientos en vez de lo contrario, y permitir una mezcla de usos con la inclusión de comercios en el primer piso.
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El centro financiero está perdiendo viviendas a favor de oficinas. A través del tiempo, esa zona y sus alrededores se han convertido en un CBD (distrito central de negocios), típico de ciudades en Norteamérica, repletos de gente durante el día y sin actividad en la noche.
Actualmente, muchos de los que trabajan en esta zona se movilizan en auto, pues no tienen opciones para vivir cerca y tampoco existe una oferta atractiva de transporte público. La idea de incluir más vivienda podría reducir la necesidad del uso del auto.
Por otro lado, la reducción de tamaños mínimos de los departamentos podría permitir que surja un nuevo sector en la oferta del mercado que desee vivir en este sector del distrito. Actualmente, la municipalidad exige que un máximo de 20% de los departamentos en un edificio multifamiliar puedan ser de un dormitorio y 50% de dos, lo cual hace que los departamentos estén orientados más a las familias. El hecho de que exista la posibilidad de construir una mayor cantidad de departamentos pequeños atraerá a los jóvenes que quieran acceder a una vivienda en el centro financiero, cerca de sus trabajos.
La introducción de usos comerciales en el primer piso podría reducir la necesidad de usar el auto para la gente que vive y trabaja en esa zona, promoviendo un espacio público caminable con una diversidad de usos a lo largo de sus calles, convirtiéndolo en un barrio. Además, este modelo podría eliminar los muros de seguridad. Reconectar las calles visualmente con el primer piso de los edificios hará que estas se vuelvan más seguras.
La zona financiera es, supuestamente, una de las partes de Lima con mayor déficit de estacionamientos. Además, sufre una gran congestión vial. Estudios han probado que existe un vínculo casi directo entre el número de estacionamientos privados y el tráfico. Al establecer un número máximo de aparcamientos, la municipalidad está permitiendo un crecimiento sostenible de la zona, sin tener un mayor impacto en la congestión. Además, como estos cambios demorarán muchos años en tener un impacto real, anticipan a las futuras líneas de metro que pasarán por las avenidas Arequipa y Javier Prado, adaptando al distrito hacia el tránsito sostenible. En general, este plan representa un modo de pensar estratégico y holístico, algo que ocurre muy pocas veces en Lima.

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