Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).
Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).

Hoy a las 5 de la tarde se cumplirán 3 días desde que Giacomo Boccoleri, de 22 años, cayó al río Cañete, en la provincia limeña de Yauyos, cuando practicaba pesca deportiva con un amigo. Ayer los socorristas hicieron un barrido de 30 kilómetros en una jornada intensa de 12 horas que culminó a las 6 p.m con resultados negativos.

Las condiciones del río, que venía caudaloso, no contribuyeron a la búsqueda. Así que, a esa hora, todos se replegaron al pueblo para coordinar las tareas que realizarían hoy tanto río arriba como río abajo.

A las 5:30 a.m. reiniciaron sus labores peinando otros tramos del río Cañete con la ayuda de drones y cuerdas. “Hay lugares donde el río está al ras de la carretera, pero en otros sectores se encañona y necesitamos las cuerdas para la seguridad de los rescatistas”, cuenta Aníbal Paredes, del grupo de voluntarios Unidad 4x4 de Ayuda.

Son más de 90 personas las que se encuentran buscando a Giacomo: hay 46 bomberos, ocho buzos de la Fuerza de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra, diez rescatistas libres, dos guardabosques y veinte personas entre familiares y amigos de Giacomo; además de agentes de la Policía, los regidores de Laraos y los vecinos del pueblo, que vienen apoyando a las autoridades.

Los bomberos han movilizado también al equipo canino.

Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).
Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).

Como en estos días el equipo no ha avistado nada en la superficie del río, teme que el joven se haya quedado hundido, atrapado en una cavidad del río. De ahí que la participación de los FOES haya cobrado especial importancia.

Los miembros de la Marina llegaron a la zona ayer a las 6 a.m."Bucearon en el lugar del accidente y a unos kilómetros río abajo pero no tuvimos suerte. Inspeccionaron un puente, pero, por lo caudaloso del río, no se pudo bucear. Está lloviendo en la sierra y ayer por la tarde creció el río. Nuestra geografía es particular y difícil. En la cuenca del Pacífico tenemos los ríos más caudalosos de la región", dice el capitán de fragata Luis Soto. Los FOES volvieron hoy al puente para ver si las condiciones ya permitían una inmersión.

Condiciones difíciles

El tiempo que puedan permanecer sumergidos los buzos está directamente relacionado con el esfuerzo que deban hacer para no dejarse llevar por la corriente. También, con las presiones que soportan sus cuerpos bajo el agua (que puede ocasionarles varias lesiones o patologías) y con la altitud de la zona donde se encuentra. A mayor altura, menor tiempo de inmersión.

Laraos está ubicado a unos 3.563 metros sobre el nivel del mar. El oficial de La Marina calcula que los FOES no deberían hacer inmersiones que se prolonguen por más de 20 minutos.

Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).
Ocho buzos de las Fuerzas de Operaciones Especiales de La Marina de Guerra trabajan en el rescate de Giacomo Boccoleri. El joven desapareció el 1 de enero en el río Cañete cuando pesacaba (Cortesía: Marina de Guerra).

La señal móvil es deficiente, por lo que los rescatistas –quienes se han repartido en grupos para acelerar la búsqueda– trabajan con radios y teléfonos satelitales.

Por la tarde acudirán también a la represa de El Platanal, cuyos administradores están dando las facilidades a las autoridades. A menos que llueva, la empresa cerrará las compuertas de la hidroeléctrica para que baje el caudal del río. Con esto se pretende facilitar los trabajos.

De ser necesario, los socorristas harán una búsqueda nocturna.

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