Alfonso Rivadeneyra García

(Lima, 1949) es uno de los historietistas peruanos con mayor trayectoria. Creador del Cuy en sus múltiples historias, "La araña No", "Luchín González", etc. En la más reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Lima presentó "Piolita y los defensores del niño" (SM, 2016), recopilatorio de una historieta que data de 1989, pero cuyas raíces se remontan a fines de los 70.

El protagonista es un muchacho flaco, sin padres, que vive en una choza. Su nombre parte de una jerga que, cuenta Acevedo, está "recontra usadísima, de antigua data pero muy vigente". El Comercio conversó con Acevedo sobre el recopilatorio y cómo la consigna de Piolita y sus amigos Achori, Carolita y la perrita Nada (diminutivo de "Discriminada") aún es necesaria..

-Los niños no la están pasando necesariamente mejor este 2016.

Muchos no. Las frases hay que relativizarlas, entonces se dice que 'nuestro país ha cambiado', de acuerdo, yo lo creo también, y quisiera creer que ha cambiado más porque, aparte que me hace sentir bien, me hace entender que estamos en una línea de progreso. No obstante, cuando uno ve más allá de sus barrios habituales, vemos que coexisten varias realidades. A veces uno pudiera decir, si se cree que esto ha cambiado, que coexisten el siglo XXI y el siglo XX. Pero en realidad eso sería abusivo, porque no hay siglo XX, es un siglo tan XXI como el de quienes lo tienen todo, pero que su estilo de vida es el de siempre.

Portada de

Portada de "Piolita y los defensores del niño". (Fuente: SM)

-¿Qué tan distinto es el Piolita de "Collera" con el del recopilatorio?

El personaje Piolita nace en el año 1978 en la revista "Collera". Allí él era distinto en su físico, en su peinado y atuendo. Digamos que era más de clase media que lo que fue 10 años después cuando reaparece en la revista "Choche" que sacó Unicef. En el primer caso era un pata que tenía su gorrita sin visera. Cuando reaparece en el 89, Piolita tiene una gorra con visera que la usa hacia atrás y le sale el pelo trinchudo, pero también su camiseta tiene rotos los codos, su pantalón tiene rotas las rodillas…

-No tiene zapatos.

No los tiene. Tiene rotas las bastas también. Y no es por moda, sino porque es pobre de verdad. Se burlan incluso de que no tiene zapatos, de que es muy "misio". Piolita reaparece en una campaña de salud de Unicef que quería difundir la receta casera de cómo hacer las "bolsitas salvadoras", que evitarían la muerte de niños por deshidratación. La receta se da en la historieta, pero no me limito a ilustrar una idea, sino que me gusta hacer aventuras. Un año después me llamaron de la ONG Rädda Barnen de Suecia y me dijeron para trabajar acerca de la declaración de los derechos del niño. En base a eso hice "Piolita y los defensores del niño".

-Me llamó la atención es que Piolita y sus amigos no deshumanizan a los "chicos malos", a quienes es fácil llamar enemigos.

De eso habló también León Trahtemberg en la presentación (durante la FIL), de cómo en esta historieta yo contemporizaba. No es una historia que se divida en malos y buenos. Sobre los que parecieran tener el rol del malo, necesario para la aventura, hay razones que explican la agresividad que puede tener un niño o cualquier persona y que están en la crianza. La agresividad, como otros factores del ser humano, puede venir del ADN, pero también está el factor social, que pesa muchísimo; el factor cultural, la historia de cada persona. Son datos que no podemos descuidar y más si tenemos un grado de conciencia acerca de nuestra responsabilidad social. Entonces sabemos que podemos intervenir para mejorar la vida.

¿Por qué la perrita Nada se llama así? (Fuente: SM)

¿Por qué la perrita Nada se llama así? (Fuente: SM)

-¿Alguna escena de "Piolita y los defensores..." ha salido de la vida real?

Todo tiene que ver con la experiencia que vamos teniendo. En algunos casos son reacciones de los niños, cuando leíamos esto capítulo a capítulo en talleres de historietas que hicimos en Villa el Salvador y en una sesión de lectura que tuvimos en Huaycán, pero también hay cosas inspiradas en mi propia vida como escolar, como niño y adolescente, las cosas que vi y me atrevería a decir de las historietas que leí.

-Hace poco seguro escuchó la noticia de una niña que denunció a su madre por maltrato en Huacho. No puedo recordar que esto haya ocurrido antes.

Es verdad. Antes los niños estaban más indefensos aún, todavía lo siguen estando. El niño, si se puede hablar de escalones, es el más bajo en cuanto a defensas, el más indefenso de la sociedad. Sus fuerzas físicas no le dan para contrarrestar la de un adulto abusivo, que puede ser alguien del barrio, un profesor y a veces, qué terrible es tener que reconocerlo, un padre o madre fuera de sí. Ahora los niños trabajan esos temas, por un lado en el colegio, por otro en las defensorías municipales del niño y el adolescente y también por los medios de comunicación masiva, donde se enteran que tienen derechos, que no está bien que les peguen despiadadamente. Y me parece valiente por parte de un niño o niña algo tan difícil como es denunciar a nuestros propios padres, pero en ese caso es en legítima defensa y ojalá que tenga buenos resultados luego si a ese padre o madre abusivo se le reconviene desde la autoridad y se puede llegar a un punto de conciliación y de rectificación, porque no tiene que ser eterno el maltrato, es algo que podemos cambiar.

-¿Qué es lo que puede encontrar hoy en día un niño en el cómic en general que no le ofrece la TV e internet?

Yo partiría refiriéndome al lenguaje. La historieta, al ser impresa, va a tener una lectura más descansada, va a ser posible volver sobre sus páginas. Llevársela a cualquier lugar, portarla, es muy cómoda. La TV plantea un consumo de información vertical, no es posible contestarle y es más fugaz, pero está sumamente presente en nuestros hábitos. Internet tiene algunos atributos de la TV en cuanto a movimiento, pero es más interactivo, donde es posible responder, lo que no ocurría en la historieta, en los medios impresos, y eso tiene otras consecuencias para la lectura. Un medio impreso tiene una lectura más larga que permite hacer análisis más profundos; los medios nuevos, que vienen por internet, dan muchísima información y con eso nadie puede competir. Sin embargo este exceso de información no significa profundización del conocimiento y me parece que vienen siendo medios que pueden complementarse para no perder la práctica de la lectura, porque sino la lectura en el futuro podría no desaparecer, sino ser cada vez más de élites culturales y no de la masa. De pronto a la masa la vamos a tener en el futuro viendo cosas como "Combate" y "Esto es guerra" y eso sería para llorar. No creo que tenga que ser así, podemos ir mejorando todo esto. Los medios nuevo crean crisis diversas y planteamientos que tenemos que afrontar. Retos.

Niños víctimas y victimarios en

Niños víctimas y victimarios en "Piolita y los defensores del niño". (Fuente: SM)

-¿Actualmente es posible vivir solo de hacer historietas en Perú? Los anteriores entrevistados, todos, me han dicho que no. ¿Cuál es su caso, Sr. Acevedo?

(Risas) El caso es que al ser el más viejo –creo- de los historietistas actuales, he podido vivir de la historieta. Me lo propuse desde muy joven y lo vengo consiguiendo, pero desde luego hay momentos en los que es más difícil. Yo tengo dos tipos de ingreso con la historieta: de publicar las que me salen del alma, las que hago porque quiero cuando encuentro a quien me brinde la plataforma o soporte para difundirlas. Y en el caso de las historietas por encargo, no asumo todos los que me dan, solo aquellos que me interesan. Me interesan, en general, los encargos que tienen que ver con el factor social. Puede ser un tema histórico, uno que tenga que ver con la salud, con la educación.

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