
Desde El Salvador hasta el norte de Texas, María Apolonia Fuentes emprendió un viaje que jamás imaginó tener que hacer. Llegó a Dallas con un solo propósito: recuperar el cuerpo de su hijo, Norman Guzmán, el joven salvadoreño que murió durante el ataque armado a una oficina de ICE el pasado 24 de septiembre.
La madre habló con Telemundo 39 en medio del proceso más doloroso de su vida. Entre lágrimas, contó que nadie le avisó de inmediato lo que había ocurrido. Pasaron tres días antes de recibir la confirmación de que su hijo había sido una de las víctimas fatales del tiroteo. “No era un criminal”, repitió una y otra vez, pidiendo respeto para su memoria.
“Él era muy alegre y trabajador. Se vino por mejores oportunidades. Hasta los tres días nos dimos cuenta. Yo llegué de una tienda y todos estaban llorando. Un muchacho, que es doctor, me fue diciendo despacio que había un accidente y que había muerto el hijo mío”, contó la madre de Norlan.

El día del ataque, Norman había sido llevado a la oficina de ICE en Dallas junto a otros detenidos. Cuando el francotirador abrió fuego contra el edificio, fue uno de los primeros alcanzados por las balas. Gravemente herido, murió horas después, convirtiéndose en la primera víctima confirmada del ataque.
Fuentes cuenta que no ha visto las imágenes del video de vigilancia donde se ve a su hijo salir de una camioneta justo cuando comienzan los disparos. “No era un criminal, él trabajaba en toda cosa”, indicó.

Desde una casa en el norte de Texas, donde se hospeda temporalmente, la madre salvadoreña asegura que no descansará hasta que haya justicia. Planea llevar el cuerpo de Norman de regreso a El Salvador, donde su familia y amigos lo esperan para darle el último adiós.
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