Esta foto de enero último muestra a Kelvia Andrea Goncalves, de 16 años, y a su tía Vanderleia dos Reis Brasao, de 37 años, durante el entierro de su madre fallecida por el coronavirus COVID-19 en el cementerio Parque Taruma de Manaos, Brasil. (Foto: Reuters / Bruno Kelly)
Esta foto de enero último muestra a Kelvia Andrea Goncalves, de 16 años, y a su tía Vanderleia dos Reis Brasao, de 37 años, durante el entierro de su madre fallecida por el coronavirus COVID-19 en el cementerio Parque Taruma de Manaos, Brasil. (Foto: Reuters / Bruno Kelly) / Bruno Kelly
Milagros Asto Sánchez

La catástrofe sanitaria en Brasil está muy cerca de alcanzar su punto máximo. Esta semana el país rompió varias veces su récord histórico de decesos diarios por el COVID-19, mientras los principales hospitales ya no dan más. La crisis se agrava cada día a la par de las críticas al manejo de la pandemia, en una nación donde, pese a que la curva de casos crece descontroladamente, el propio presidente desprecia los confinamientos y los cuidados ante el virus.

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