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Resumen
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
El antropólogo aymara Vicente Alanoca perdió la semana pasada la nominación como candidato presidencial de la alianza Venceremos frente al abogado Ronald Atencio, y está muy contrariado. “Se impuso la forma clásica, racista y odiosa de hacer política”, ha proclamado desde sus redes en singular pataleta telúrica, luciéndose como el paradigma del mal perdedor. En esta pequeña columna, sin embargo, tenemos la impresión de que la mayor de sus torpezas en este episodio no ha radicado tanto en su piconería, como en el candor con el que fue al matadero. Veamos por qué.
El antropólogo aymara Vicente Alanoca perdió la semana pasada la nominación como candidato presidencial de la alianza Venceremos frente al abogado Ronald Atencio, y está muy contrariado. “Se impuso la forma clásica, racista y odiosa de hacer política”, ha proclamado desde sus redes en singular pataleta telúrica, luciéndose como el paradigma del mal perdedor. En esta pequeña columna, sin embargo, tenemos la impresión de que la mayor de sus torpezas en este episodio no ha radicado tanto en su piconería, como en el candor con el que fue al matadero. Veamos por qué.
Como se sabe, la alianza de la que hablamos reúne al partido de Alanoca, Nuevo Perú, con el de Atencio, Voces del Pueblo, y ha sumado de modo informal a otras organizaciones que no cuentan con inscripción ante el JNE para participar en los comicios del próximo año, como Patria Roja o Unidad Popular. La idea es incluir a representantes de esos conglomerados como invitados en las listas parlamentarias de la coalición, motivo por el cual se les dio también cabida en la asamblea que debía dirimir prioridades entre los dos precandidatos presidenciales. Alguien sugirió que sería una manera de romper el empate que se produciría en un cónclave al que los dos partidos llevarían igual cantidad de delegados… Y vaya que lo rompieron, pues fueron precisamente los votos de esa yapa los que le dieron el triunfo a Atencio. Una circunstancia que, como se desprende del berrinche ya comentado, resultó sorpresiva para Alanoca, que, olvidando que Voces del Pueblo es en esencia el feudo político del hoy encarcelado Guillermo Bermejo, creyó que el procedimiento al que se estaba sometiendo iba a ser una ceremonia democrática.
–Mozo de estoques–
Bermejo, que antes de ser condenado a prisión por su afiliación terrorista iba a ser la carta de su partido en la puja por la nominación presidencial de la alianza, ilustró tiempo atrás a los peruanos sobre sus convicciones democráticas. En un audio que se hizo famoso durante las elecciones del 2021, se lo escuchó efectivamente recitar lo que podría ser considerado una doctrina al respecto. “Si tomamos el poder, no lo vamos a dejar”, le advirtió a un ignoto interlocutor en aquella disertación. Para luego añadir: “Con todo el respeto que se merecen ustedes y sus pelotudeces democráticas, nuestra idea es quedarnos para instaurar un proceso revolucionario”. Desde entonces, sus ujieres se han esforzado por convencer al mundo de que en realidad no dijo lo que dijo, recurriendo al socorrido argumento de que sus palabras “han sido sacadas de contexto”, pero la verdad es que no hay contexto posible en el que su alocución anuncie apego a la fuerza del voto libremente ejercido. ¿Iba entonces un individuo con esas opiniones sobre la democracia y semejante apetencia por el poder arriesgarse a que su suerte dependiera de eventualidades que juzga “pelotudas”? Difícilmente. Lo más probable es que hiciera lo necesario para que la delicada decisión se tomara en un ambiente, digamos, controlado. En el camino, la sentencia que lo tiene ahora en la sombra lo obligó a cambiar un poco sus planes y colocar a su mozo de estoques revolucionarios en la posición que ansiaba para sí. Pero por lo demás, las cosas salieron como las había cocinado originalmente. ¿O cree alguien que los delegados de Patria Roja y Unidad Popular se inclinaron por Atencio porque les parecía un mejor candidato que Alanoca? Aunque, claro, pensándolo bien, en realidad carece de cierto defecto que el aspirante de Nuevo Perú presenta en abundancia. Eso de ser picón con ‘P’ de democracia no adorna a nadie.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.