Pablo de la Flor, en una columna en El Comercio, ha llamado la atención sobre la importancia geopolítica de los minerales críticos. El cobre, el litio y las tierras raras son piezas de la competencia entre Estados Unidos y China. Pero hay una distinción indispensable: un mineral no es crítico por naturaleza. Es crítico para alguien.
Las tierras raras –los 15 lantánidos, más el escandio e itrio– son una categoría química. Su nombre engaña: muchas no son escasas en la corteza terrestre. Lo difícil es hallar depósitos explotables y, sobre todo, separarlas y refinarlas. “Estratégico” y “crítico”, en cambio, son conceptos económicos y geopolíticos. Un mineral es estratégico cuando es importante para un país; se vuelve crítico cuando a esa importancia se suma una vulnerabilidad de abastecimiento. En noviembre del 2025, Estados Unidos incorporó el cobre y la plata a su lista de minerales críticos, que ya incluía el zinc, estaño, bismuto, antimonio y telurio, metales que el Perú produce o que viajan como subproductos en sus concentrados. Australia, en tanto, clasifica el cobre como estratégico, no como crítico.
No basta afirmar que el Perú posee minerales críticos. ¿Para quién lo son? ¿Cuáles de nuestros recursos son estratégicos para el Perú y cuáles son críticos para EE.UU., China, Europa u otros grandes consumidores? La riqueza geológica, en efecto, solo sirve si se traduce en inversión. Para aprovecharla, el Perú debería definir su propia lista de minerales estratégicos y críticos, como han hecho otros países.
El dominio chino no proviene tanto de sus minas como del procesamiento: sus fundiciones y refinerías producen más de la mitad del cobre refinado mundial y dependen fuertemente del concentrado importado. El Perú posee recursos que China necesita; China tiene capital, tecnología, capacidad industrial y un enorme mercado que nosotros también necesitamos.
Procesar minerales solo tiene sentido donde resulte técnica y económicamente competitivo. Debemos examinar cuánto valor –incluidos metales críticos presentes como subproductos– sale del país con nuestros concentrados y podría recuperarse aquí. Al Perú le conviene recibir inversión china, estadounidense, europea o japonesa y hacerlas competir por mejores condiciones: infraestructura, procesamiento cuando sea viable, tecnología y capacitación.
Un mineral no es crítico porque esté bajo suelo peruano. Es crítico porque alguien lo necesita y teme no poder conseguirlo. La estrategia peruana debe consistir en convertir esa necesidad ajena en una ventaja propia.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.