De izquierda a derecha: Maria Esther de la Cruz, Zoila Calderón, Silvia Huamán y Aide Alejo son miembros de Pamplona Artex, un grupo de mujeres dedicadas al arte de la arpillería en Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, Lima.
De izquierda a derecha: Maria Esther de la Cruz, Zoila Calderón, Silvia Huamán y Aide Alejo son miembros de Pamplona Artex, un grupo de mujeres dedicadas al arte de la arpillería en Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, Lima.
/ OMAR LUCAS
Por Diana Gonzales Obando

Se reúnen cada lunes por la tarde, religiosamente, en una cochera prestada de Pamplona Alta, San Juan de Miraflores. Solo por unas horas, porque el carro que la ocupa llega por la noche. Como cada semana, las diez mujeres artesanas que integran Pamplona Artex deben coordinar detalles de los pedidos, poner los precios, verificar que las confecciones se encuentren en óptimas condiciones. Ellas son arpilleras, maestras de un arte manual que empezó a difundirse en Lima desde la segunda mitad de los años setenta. Fueron voluntarias chilenas las que llegaron a esta zona, cuando todo era polvo, y les enseñaron la técnica de la arpillería. Este arte nació en el país del sur como una manera de protestar de las mujeres ante la dictadura de Pinochet a través de las imágenes.

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