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Baltimora, el paramédico que se volvió “Tarzan Boy” y el sida

Los 80 fueron los años más eclécticos que recuerda la música popular contemporánea. Maquillajes, extravagantes y coloridos atuendos, hombreras, sintetizadores, baterías eléctricas, todo ello nos envolvió en un periodo en el que la imagen consolidó su predominio en la industria musical. En medio de una jungla de propuestas artísticas, una canción nos hacía un particular llamado de la selva.

Los 80 fueron los años más eclécticos que recuerda la música popular contemporánea. Maquillajes, extravagantes y coloridos atuendos, hombreras, sintetizadores, baterías eléctricas, todo ello nos envolvió en un periodo en el que la imagen consolidó su predominio en la industria musical. En medio de una jungla de propuestas artísticas, una canción nos hacía un particular llamado de la selva (“wooah-oh-a-whooh-ah-oh-ah”), un grito que se volvería uno de los símbolos de aquella década salvaje.

Es exactamente el 12 de abril de 1985. Un león, un tigre, una cebra, un cantante con traje de leopardo y hasta una pelea en cámara rápida entre Tarzán y Godzilla… todo se une en una presentación que muestra lo extravagante que fue la década de los 80. Aquí tenemos a Baltimora con su mayor éxito, Tarzan Boy, en unas imágenes que corresponden al programa “WWF Club” de la entonces Alemania Occidental. Sin embargo, Baltimora fue un proyecto musical italiano.

Tarzan Boy es una canción ligada al género del Italo Disco, una corriente musical de la cual hemos hablado antes. Este tema, que puso a todos a bailar, fue compuesto por el italiano Maurizio Bassi (música) y la estadounidense Naimy Hackett (letra), una dupla que creó todas las canciones del exitoso álbum debut de Baltimora, “Living in the background”, lanzado en 1985.

"Living in the background", álbum de 1985 que incluyó "Tarzan Boy".

“Living in the background”, álbum de 1985 que incluyó “Tarzan Boy”.

Baltimora nació en Milán a principios de 1984, cuando el músico y productor Maurizio Bassi buscaba gente para un nuevo proyecto. Y consiguió buenos músicos: Giorgio Cocilovo (guitarra principal), Claudio Bazzari (guitarra rítmica), Pier Michelatti (bajo), Gabriele “Lele” Melotti (batería) y el propio Bassi (teclados y voces). Melotti, por ejemplo, llegaría a ser parte de la orquesta del Festival de San Remo en las ediciones de 1990, 1991 y 1992.

Sin embargo, no hay que olvidar que eran los años 80. A Maurizio Bassi le faltaba alguien que fuera la imagen del grupo. Ese año de 1984 llegó a Milán el paramédico norirlandés James “Jimmy” McShane, quien tenía una pasión: el baile. Fue así como Bassi lo conoció e incluyó en el proyecto Baltimora. Ese hombre que han visto en el primer video, vestido de traje de leopardo, es Jimmy McShane.

Izq.: El productor italiano Maurizio Bassi, creador de Baltimora. Der.: Jimmy McShane con una revista italiana.

Izq.: El productor italiano Maurizio Bassi, creador de Baltimora. Der.: Jimmy McShane con una revista italiana.

En una entrevista con Dick Clark, uno de los íconos de la TV estadounidense, McShane contó que comenzó en el baile a los 7 años y que tiempo después se fue a Londres, donde estudió teatro y aprendió a cantar. “¿Cómo así un irlandés terminó en Italia?”, le preguntó Dick Clark. McShane dijo que se enamoró de Italia desde que se estableció en Milán. “¿Hablas italiano?”, le preguntó Clark. “Sì, molto bene”, contestó el paramédico norirlandés.

Pero la vida de McShane no fue sencilla. Según el diario norirlandés Belfast Telegraph, durante su adolescencia, McShane sufrió no solo el conflicto armado interétnico en Irlanda del Norte, sino también la homofobia en su ciudad natal de Londonderry. La situación lo llevó a viajar a Londres, donde, luego de estudiar teatro, intentó sin éxito ingresar a la escena del West End (la zona que alberga la mayoría de teatros en la capital británica).

McShane se vio forzado a volver a Londonderry, donde trabajó como paramédico de emergencias en la Cruz Roja, atendiendo en su mayoría a las víctimas de la violencia paramilitar en Irlanda del Norte. Un viejo amigo de la escena londinense le ofreció trabajo como bailarín de apoyo de la cantante inglesa de música disco Dee D. Jackson, quien se alistaba para una gira por Europa. Fue durante una temporada en Italia que McShane fue contactado por Maurizio Bassi, para crear así el proyecto Baltimora.

Discos sencillos de "Tarzan Boy", con diseños de cómic (1985).

Discos sencillos de “Tarzan Boy”, con diseños de cómic (1985).

Por supuesto, Tarzan Boy arrasó en el verano europeo de 1985. En Italia, Jimmy McShane fue uno de los artistas invitados al Festivalbar 1985, realizado en la histórica Arena de Verona. Mientras que en España, McShane fue convocado para una presentación especial que Televisión Española transmitió en la Navidad de dicho año.

La canción, incluso, inspiró un merengue lanzado en 1986 por The New York Band, cuya letra en español habla del deseo de escapar del mundo y de su civilización (“Caminar por las selvas oscuras, entonar cualquier canción, y contarle a todas las jirafas e hipopótamos salvajes cómo es el mundo de hoy. Quiero estar sumido entre las selvas, quiero ser un Tarzan Boy, recorrer moradas de leones, leopardos y estar lejos de la civilización”). The New York Band fue un grupo apadrinado por un conocido nuestro: el dominicano Wilfrido Vargas. Así que a este video súbanle el volumen.

Tarzan Boy fue también un gran éxito en Estados Unidos, sobre todo luego de que Jimmy McShane se presentara en programas de moda como Solid Gold o American Bandstand. De hecho, la canción permaneció seis meses en el ranking Billboard, hasta donde llegó al puesto 13.

Sin embargo, la canción no ha sido ajena a la controversia. No son pocos los que sostienen que quien realmente canta el tema es el italiano Maurizio Bassi, y que McShane fue quien “cedió su imagen sin que de su garganta saliera una sola nota”, como señalan el diario español El Correo y el sitio web de Billboard. Eran los años dorados de MTV, donde la imagen ya tenía más importancia que la destreza para el canto.

Aunque Baltimora es considerado en Estados Unidos como un one-hit wonder (maravilla de un solo éxito), otra de sus canciones fue conocida en diversos países. Escúchenla.

Aquí tenemos nuevamente imágenes del programa de la TV alemana “WWF Club”, aunque esta vez ya no aparecen “animales salvajes” en el escenario, sino un grupo de chicas bailando al ritmo de Woody Boogie, canción incluida en el referido álbum debut de Baltimora, “Living in the background”. El tema tuvo buena acogida en Italia, Alemania, Suiza, Suecia y algunos países de América Latina.

Algunos de ustedes quizá se hayan dado cuenta de que el inicio de Woody Boogie trae en mente aquel dibujo animado llamado Woody Woodpecker, conocido en tierras latinoamericanas como El Pájaro Loco. De hecho, en algunos discos que se vendieron en América Latina, esta canción de Baltimora figuró con el título de “El Boogie del Pájaro Loco”.

En el videoclip del tema, Jimmy McShane llega en bicicleta a su trabajo como empleado en una fábrica de discos, donde luego de colocar con poco esmero los discos de Woody Boogie en una caja, es regañado por su jefe. McShane se enoja y comienza a bailar desenfrenadamente, para, al final del video, besar a la asistente de su jefe.

Discos sencillos de "Woody Boogie" (1985).

Discos sencillos de “Woody Boogie” (1985).

En 1987, después de toda la fiebre de Tarzan Boy, Baltimora sacó un segundo álbum titulado “Survivor in love“, que pasó casi desapercibido. En vista de ello, Maurizio Bassi decidió dar por terminado el proyecto Baltimora y buscar otras iniciativas. Bassi continuó con su labor como productor y arreglista trabajando, entre otros, para Eros Ramazzotti. Más aún, sus hijos, Matteo y Emiliano, son también exitosos compositores.

Fue muy corta la vida de Baltimora, pero no así el recuerdo de Tarzan Boy. La canción, por ejemplo, ha sido empleada en películas como Las Tortugas Ninja 3, de 1993, y Un ninja en Beverly Hills, de 1997. También fue utilizada en comerciales, como los de Listerine o este jocoso anuncio de Coca Cola, que nos recuerda que en esa época había quienes cantaban el coro de Tarzan Boy no como “Gimme the other”, sino como “Kiwi y melón”. Véanlo.

Una vez terminado Baltimora, se le perdió un poco el rastro a Jimmy McShane, quien optó por dejar el negocio de la música. En 1994, el norirlandés decidió volver a instalarse en Milán, donde desgraciadamente se le diagnosticó el virus del VIH/sida. Después de que los médicos le dijeron que no había cura, McShane decidió pasar el epílogo de su vida en Irlanda del Norte.

Al igual que Baltimora, Jimmy McShane tuvo también una vida corta, pues falleció un día como hoy, el 29 de marzo de 1995, apenas a los 37 años de edad, en su ciudad natal de Londonderry. Aquel día, un portavoz de la familia mencionó: “(Jimmy) ha afrontado la enfermedad con valentía y ha muerto con gran dignidad”.

Tumba de Jimmy McShane en Londonderry (Irlanda del Norte).

Tumba de Jimmy McShane en Londonderry (Irlanda del Norte).

Los restos de James “Jimmy” McShane fueron sepultados en el cementerio de la ciudad de Londonderry. Como puede verse en estas fotos, McShane comparte la tumba con su padre, Harry McShane, quien había fallecido tres años antes, en 1992.

Pero de la muerte pasemos al renacimiento. En 2012, otro proyecto llamado Reborn Identity (Identidad Renacida) decidió crear un curioso mash-up, que es un método de producción en el que se combinan dos o más canciones. Reborn Identity decidió unir Tarzan Boy con Set fire to the rain, de la estupenda cantautora británica Adele.

Así que hoy, a 22 años de la muerte de Jimmy McShane, los dejo con este mash-up titulado Tarzan and rain.

Hasta la próxima canción. (Nos reencontramos el miércoles 19 de abril)

Agradecimientos:

Video 2: 0423456 / Video 3: PetersPopShow

Video 4: elhernidepando / Video 5: Gavin Burrell

Michael Zárate – Datos de contacto:

Twitter: @elautista / Linkedin: michaelzarate1

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