El WaykiEconomics se caracteriza por la sesión casi absoluta de la conducción de la economía por parte del Ejecutivo a los “grandes amigos” que este tiene en las diferentes bancadas políticas; amigos a los que la presidenta llama de cariño, en quechua, sus waykis. La gestión económica que realizan los waykis se basa en la aplicación de medidas irresponsables, populistas y personalistas. Estas, además, vienen dotadas de una fuerte dosis de patanería y soberbia, imponiendo sus caprichos a pesar de las observaciones que les plantean reiteradamente las instituciones técnicas más respetadas del país, como el Banco Central, la SBS o el Consejo Fiscal.

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