Escuchar
(2 min)
Tennessee Williams en 1976. Fue uno de los mayores dramaturgos de la historia.

Tennessee Williams en 1976. Fue uno de los mayores dramaturgos de la historia.

Resumen

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Tennessee Williams en 1976. Fue uno de los mayores dramaturgos de la historia.
Tennessee Williams en 1976. Fue uno de los mayores dramaturgos de la historia.
/ AFP
Por Ricardo Hinojosa Lizárraga

“Uno de los más grandes dramaturgos norteamericanos, Tennessee Williams, nació aquí el 26 de marzo de 1911. Recibió el premio Pulitzer por Un tranvía llamado deseo y La gata sobre el tejado caliente de zinc. Ambas historias tienen lugar en el sur”, dice una placa firmemente instalada a un lado de la fachada de su primera casa, cerca de donde tres mecedoras se dejan mover, solitarias, por el viento. Si una tarde cualquiera anda de paseo por las calles de Columbus, Mississipi, podría toparse con un museo que hasta hace muchos años fue una casa. Una que, tras un aspecto encantador, ocultaba las amarguras de una familia atormentada. Si los fantasmas mentales que poblaron la literatura de Williams cobraran vida, definitivamente caminarían por los pasillos de aquel lugar, reviviendo los gritos, las discusiones, los desacuerdos. Tronarían puertas y ventanas, se quebrarían vidrios, se apagarían las luces de pronto, alguien dormiría solo esa noche. La represión y la infidelidad serían temas recurrentes. Se escucharían quizás las recriminaciones, las insensateces, la lucha de un matrimonio dejando de ser, mientras sus pequeños hijos se convierten en aliados inseparables: ríen juntos, se consuelan de los castigos, se enferman también como reacción a la enfermedad del otro. Él es Thomas, ella Rose. Y, de alguna manera, sus pequeños pasitos y su complicidad caminan aún por aquella casa de Columbus en cuya fachada una gran placa cita con frialdad algunos pocos datos llamativos de la vida de su antiguo ocupante. La casa está bastante bien cuidada –fue remodelada el 2010- y funge como “Centro de bienvenida” de la ciudad. En algún lugar de la memoria, sin embargo, sigue siendo la década del 10 del siglo XX y Thomas aún no es Tennessee y Rose aún no deja que los vientos sureños le arrebaten la mente.