Una de las escenas más recordadas de "The Matrix" (1999), donde Morpheus (Lawrence Fishburne) le ofrece a Neo (Keanu Reeves) la verdad. Foto: Warner Bros.
Una de las escenas más recordadas de "The Matrix" (1999), donde Morpheus (Lawrence Fishburne) le ofrece a Neo (Keanu Reeves) la verdad. Foto: Warner Bros.
Redacción Luces

Tal vez estamos en un programa de computadora. Tal vez lo que nos rodea, la realidad, la existencia misma solo sean impulsos eléctricos binarios que nos dicen qué son los sabores, los olores, las texturas y los sonidos. La luz del día no existe, el abrazo de tu madre no existió, tu madre misma nunca existió. El amor, el odio y el miedo son solo síntomas de que hay algún problema en nuestro programa. Tal vez los deja vu, esa sensación de estar viviendo algo que ya vivimos es producto de un archivo corrupto o dañado. Esa era la premisa de “”, la cinta de las hermanas Lana Wachowski y Lilly Wachowski que terminando el siglo pasado hicieron la pregunta que hasta hoy sigue siendo caldo de cultivo para las películas de ciencia ficción y filosofía: ¿Qué es real?.

La película innovó en los efectos visuales. Era la primera vez en el cine que se podía ver realmente las trayectorias de las balas. Y también innovaron con la imagen de un héroe, luchador, que no correspondía a los arquetipos físicos hasta ese entonces. Rambo, Terminator y John McClane, los íconos de las películas de acción, fuertes, con pectorales de acero y rostro rígido eran cambiados por un muchacho delgado, alto y muy confundido. Este nuevo tipo de héroe se quedaría en la industria del cine por mucho tiempo.

Matrix es una cinta que se mantiene vigente por trasfondo filosófico (la referencia al mito de la caverna de Platón es bastante obvia), pero también por la historia en sí misma, basada casi a la perfección en el viaje del héroe, bien estudiado por Joseph Campbell, quien se dio cuenta que las historias tenían un mismo origen en común, con un protagonista que sale de su mundo para entrar en otro más emocionante, entregarse a la aventura y pasar muchas pruebas hasta conseguir una recompensa y volver a su vida.

LAS PREDICCIONES DE MATRIX

La necesidad de los teléfonos móviles.

Si bien en la cinta no se ven teléfonos inteligentes como los conocemos hoy día, sí tienen una valoración fundamental. Con los teléfonos los protagonistas pueden “escapar” a otra realidad, salirse de la “matriz” para estar en otro lado. Los teléfonos tenían una función vital, no tenerlos era una condena segura y hoy día más de uno podría sentirse condenado si deja olvidado su teléfono en casa.

“Ver la matrix

En la película los programadores más experimentados pueden descifrar los códigos de programación tan rápido en su cabeza que ya no ven números y letras sino que pueden ver, personas altas, bajas, morenas, rubias, gordas flacas, etc. Aunque en nuestro día a día no desciframos códigos de programación así de rápido, sí hemos desarrollado la capacidad de ver y conocer información de personas desde la pantalla de nuestro teléfono. Aplicaciones como Tinder, Badoo, Facebook e Intagram nos muestran información que antes sólo podía ser obtenida por medio de una conversación.

La comida de Matrix

En la película los personajes comen “proteína unicelular combinada con aminoácidos, vitaminas y minerales sintético. Todo lo que necesita tu cuerpo”. Se trataba de una comida que se enfoca solo en lo que el organismo requiere para mantener sus funciones básicas. Hoy en día hay diferentes presentaciones, polvos, barras, extractos y jugos que prometen darle al cuerpo lo necesario y así bajar de peso.

Huir de la realidad

Las aplicaciones, los juegos en línea, el internet y las redes sociales son vehículos para escapar de un mundo o de un entorno en el que las personas no quieren estar. En “The Matrix” se muestra cómo algunas personas prefieren sumergirse en la realidad virtual en lugar de vivir en la verdadera realidad. Hoy día podemos ver cómo nuestras horas frente a una pantalla aumentan mientras nuestras horas de conversación cara a cara disminuyen.

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