El retrato de Dorian Gray
Dorian Gray es un bello joven que se enamora del retrato que de él hace su amigo y artista Basil Hallward. Se queda tan admirado de la imagen que ve en el cuadro, que desea con toda su alma no envejecer nunca, y su deseo le es concedido. Dorian permanece hermoso y joven, pero todo el mal y el daño que causa con sus actos se reflejan en el retrato, el que se va destruyendo poco a poco.
Este montaje de la única novela escrita por Óscar Wilde resalta, según indica su director Roberto
El placer llega a la vida de Dorian (Gonzalo Molina) a través de Lord Henry Wotton (Christian Thorsen), amigo también de Basil (Paul Vega). “Basil Hallward tiene una fascinación con Dorian Gray, es un poco su modelo artístico, su modelo de vida. Le ha cambiado su manera de ver las cosas, por eso no quiere perderlo, ni como modelo ni como persona, trata de que se vuelva alguien bueno, útil y noble”, relata Paul Vega. El placer llega a la vida de Dorian a través de Lord Henry, quien lo introduce a la vida hedonista. “Le hace entender las cosas bonitas de la vida, que tiene que disfrutarlas, que la juventud es lo único que vale la pena”, explica Thorsen. Y es en ese camino que Dorian se pierde. “La crisis del personaje inicia cuando él empieza a querer vivir lo más intensamente posible, pero el problema es que arrasa con toda la gente que quiere, que está a su alrededor y conforme va pasando eso, el personaje se va destruyendo más, más y más”, señala Gonzalo Molina. Pero antes, se enamora de Sibyl Vane (Constanza Chaparro), una hermosa actriz, con la que inicia un intenso romance. Ella nació en un teatro y es lo único que conoce no es que sea actriz por vocación sino que no le quedó otra y lo hace bien porque por ahí tiene talento para hacerlo, pero no conoce otra cosa. Cuando conoce a Dorian Gray, conoce al amor verdadero y tienen un romance muy intenso, que tiene un desenlace no muy alegre”, cuenta Coni Chaparro. “Al final (Dorian Gray) quiere volver a ser tan puro e inocente como en su juventud, pero Oscar Wilde ya no se lo permite, lo sanciona muy fuertamente y hace que toda la fealdad que ha ocasionado en otros regrese en él y le arrebate lo más caro: su juventud y la vida”, puntualiza Roberto

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