“En el mundo de los químicos, los que manejaban el negocio eran hombres”, manifestó María del Carmen Padilla. (Foto: Rolly Reyna/GEC)
“En el mundo de los químicos, los que manejaban el negocio eran hombres”, manifestó María del Carmen Padilla. (Foto: Rolly Reyna/GEC)
Lorely Requejo

La empresa que fundó María del Carmen Padilla, E&M, se especializa en la comercialización de insumos y el desarrollo de especialidades para la . Luego de 25 años en el mercado, afirma que el cliente se muestra más preocupado por consumir productos que le permitan nutrirse.

—Usted fundó la empresa en 1994. ¿Por qué decidió incursionar en este sector?

Tuve experiencia en el sector alimentario porque trabajé en una empresa que iba en la misma dirección y vi que había oportunidades de traer otros productos y abastecer el mercado.

—¿Qué dificultades encontró cuando la empresa comenzó a operar?

Una de ellas era ser mujer, porque en el mundo de los químicos –hasta estas fechas– los que manejaban el negocio eran hombres. Cuando comencé mi negocio, tuve una socia que se retiró inmediatamente porque me dijo que este era “un negocio de hombres”. También, no había tanto apoyo bancario y las empresas extranjeras no daban crédito.

—A pesar de este panorama, ¿qué la motivó a continuar trabajando en este sector?

Tenía dos hijos que sacar adelante. No me importaba manejar un camión, ir a entregar mercadería o ir cargando cajas. Tenía que trabajar porque los niños me esperaban en la casa.

—¿Cómo comenzó a crecer su negocio en esos años?

Empezamos con tres productos: ácido ascórbico (vitamina C), vainilla y ácido cítrico. Después, fuimos ampliando la cartera porque nuestros clientes compraban otros productos más y nos solicitaban. Nosotros los importamos y comercializamos.

—En ese camino de crecimiento, ¿qué desafíos han enfrentado?

Podríamos haber quebrado en el 2008, porque comprábamos un producto a 12 dólares y comenzó a caer hasta los tres dólares. Tuvimos que apresurarnos para disminuir las pérdidas y no quebrar el negocio.

—Y en estos 25 años en el mercado, ¿qué cambios observaron en el sector alimentario?

Creo que el principal cambio que se ha generado es que ahora las empresas quieren que los procesos se realicen más rápido: dedicarse a su ‘core business’ –que es la fabricación– y no a mezclar insumos o a tomar muchos ítems de compras que dificultan la logística.

—¿Cómo ha enfrentado la empresa estas transformaciones?

Lo que ha hecho E&M es buscar soluciones, innovación y nuevos ingredientes. Una de las soluciones fue brindar productos nuevos y con mejores mezclas para que [las empresas a las que proveemos] puedan lanzar otros productos que sean diferenciados en el mercado. No solo les brindamos el ingrediente, sino una solución y damos la capacitación necesaria para un uso óptimo.

—Como parte de ello, ¿qué nuevas tendencias han identificado en el sector?

Cada vez más, hay lanzamientos de productos naturales e interés hacia este mercado más saludable. En general, en el Perú, podemos verificar que ya el cliente lee etiquetas y se preocupa por que el producto que consuma no solamente sirva para saciar su necesidad de comer, sino que también lo nutra.

—Y en estos años, ¿cómo le ha ido a E&M?

Actualmente, manejamos ingresos anuales de 85 millones de dólares y tenemos una infraestructura mayor a 30 millones de dólares en todo el país.

—¿Cómo ha recibido su empresa este premio LEC?

Estamos muy contentos. Creo que era el momento para decir que hemos hecho algo por nuestro país.