Resumen

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Rosana Espíritu es doña Pochita, la gran anticuchera de Lince que hoy trabaja mano a mano con su hijo, Joselo Vivas Espíritu, cocinero que ha tomado la posta en la parrilla. (Foto: José Rojas Bashe)
Rosana Espíritu es doña Pochita, la gran anticuchera de Lince que hoy trabaja mano a mano con su hijo, Joselo Vivas Espíritu, cocinero que ha tomado la posta en la parrilla. (Foto: José Rojas Bashe)
/ JOSE ROJAS BASHE
Por Catherine Contreras

En algún momento, doña Pochita pensó en apagar el fogón. En transformar su barra anticuchera en una bodega, como le dictaba el instinto de supervivencia de cara al confinamiento y otras medidas que llegaron junto con la pandemia. Le diría adiós al carrito anticuchero y también a los planes de gestar una cadena de locales bajo su sello distintivo. Que uno de sus hijos terminara contagiado con COVID-19 la asustó aun más. Pero habrá sido su fe, su fortaleza de mujer emprendedora y el gran amor de su familia, todo junto, lo que hizo que Rosana Espíritu Escobar -Pochita para todo el Perú y el mundo- decidiera volver a luchar.

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