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"Imaginar lo invisible": 450 años de la llegada de los primeros jesuitas al Perú

La exposición va en la galería Pancho Fierro hasta el 21 de octubre: del arte religioso al sincretismo cultural y diálogo con otras disciplinas y expresiones

Imaginar lo invisible

Exposición "Imaginar lo invisible" (Foto: Difusión)

En 1568 llegaron los primeros jesuitas al Perú. Es decir, hace 450 años. Su discurrir hasta nuestros días ha generado acciones, procesos y resultados fascinantes. Una de sus vertientes se hermana con la creación artística. Prueba de ello es la muestra "Imaginar lo invisible", curada por la historiadora de arte Karla Mallma y el sacerdote Juan Dejo.

Tal intención –la de visualizar lo que no se ve– puede ser un aliciente para expandir la fe en el Dios de Jesús. ¿Cómo se lleva a cabo esta acción? Veamos: "Imaginar lo invisible" remite al español Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. Él elaboró una serie de pautas tituladas “Ejercicios espirituales”, los cuales buscan reproducir una vivencia sublime. En ellos, la imaginación es una herramienta esencial del ser humano para enfocar la mente en ideas trascendentales que facilitarían la identificación de Dios y su hijo –el Cristo– con un mundo que los textos evangélicos llaman "reino". La creación artística permite que esa imaginación se vuelva concreta.

Desde este punto de partida, el uso de la imagen en la meditación ha evolucionado a través de los siglos. Las obras de arte religioso de los siglos XVII y XVIII de la exposición "Imaginar lo invisible" nos dan una idea de ese recorrido.

CONVERSACIÓN INTERCULTURAL
Una muestra como "Imaginar lo invisible" también propicia un diálogo interdisciplinario. Por ejemplo, se puede tender puentes con la antropología, la historia del arte o el estudio de la iconografía.

El "Niño Jesús de Huanca" es una escultura del siglo XVII, muestra del sincretismo cultural y religioso que tuvo lugar en el Perú. El antropólogo e historiador Ramón Mujica ha abordado a profundidad este tema. Sus investigaciones están reunidas en "La imagen transgredida. Estudios de iconografía peruana y sus políticas de representación simbólica" (Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2016).

Los jesuitas han sido partícipes de este mestizaje. Ellos propiciaron un famoso matrimonio en Cusco entre Martín García de Loyola –quien era sobrino nieto de San Ignacio de Loyola– y la ñusta Beatriz Clara Coya. De esta manera, García de Loyola se unía con la descendiente de los incas; una persona relacionada con los jesuitas se entroncaba con la dinastía inca. Incluso se ha especulado que se trató de un proyecto "de reino utópico que ellos soñaron para el país", tal como precisan los curadores Karla Mallma y Juan Dejo.

Tal sincretismo propiciaría una inevitable apropiación de símbolos e iconografías. De este proceso brotaron obras tan desconcertantes como magníficas.

Estas creaciones generaron admiraciones y rechazos. Se cuenta que, a fines del siglo XVII, el español Manuel de Mollinedo y Angulo, obispo de Cusco, presenció la imagen de un Niño Jesús inca. Entonces exclamó: "¡Es una herejía! ¡Es un ídolo!". La ira y la perplejidad lo cegaban y le impedían sumergirse en el océano de sentidos y significados de esta figura.

DE LA PINTURA A LA LITERATURA Y EL CINE
Transformar el mundo es una misión que se remonta a tiempos ancestrales. Desde su fundación en el siglo XVI, la Compañía de Jesús también compartió esta obsesión y anhelo.

Los jesuitas no son monjes sino clérigos regulares. Es decir, son sacerdotes que acatan reglas pero que no hacen vida de claustro. Y su accionar misionero ha sido ejercido en tierras lejanas e inhóspitas.

Al respecto, en la muestra "Imaginar lo invisible" destaca el óleo sobre lienzo "Martirio de jesuitas en Japón", cuadro que dialoga con el cine y la literatura, ya que la espléndida película “Silencio”, del cineasta Martin Scorsese, se basa en un episodio parecido que fue recreado en la novela homónima del escritor japonés Shūsaku Endō.

Los primeros jesuitas en llegar a Japón en 1549 fueron San Francisco Javier, Cosme de Torres y Juan Fernández. Ellos fueron acogidos por el señor feudal de Kagoshima. Su objetivo consistía en diseminar la nueva fe cristiana entre los locales. Años después, varios señores locales desistieron de proteger a los cristianos, y comenzarían entonces las persecuciones.

En la ficción de "Silencio", los protagonistas son Andrew Garfield, Adam Driver y Liam Neeson. Este último encarna a un jesuita desaparecido en Japón. Los personajes de Garfield y Driver arribarán al País del Sol Naciente para intentar hallarlo.

"Silencio" se extiende por más de dos horas y cuarenta minutos, a contracorriente de la duración habitual de una película. Aunque resultó un fracaso de taquilla, el filme es otro triunfo artístico de Scorsese. En esta era de vértigo, inmediatez y múltiples plataformas, la hipnótica y vibrante serenidad de "Silencio" es una imprescindible anomalía. Sus planos enérgicos congenian con las palabras para auscultar la zozobra espiritual.

MÁS INFORMACIÓN
Lugar: galería Pancho Fierro (pasaje Santa Rosa, Cercado de Lima).
Temporada: hasta el 21 de octubre.
Horario: de martes a domingo de 10 a.m. a 8 p.m.

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