Resumen

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El 'Chato' Grados jamás perdió su chispa y buen humor. (Foto: ALLEN QUINTANA)
El 'Chato' Grados jamás perdió su chispa y buen humor. (Foto: ALLEN QUINTANA)
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Por Juan Diego Rodriguez Bazalar

Su mamá le tostó canchita, le hizo chicharrón y los envolvió en un mantel. El rancho. Luego, lo puso dentro de un bolso hecho con un costal de harina y se lo dio a su hijo. Con eso en el hombro, Eusebio ‘Chato’ Grados corrió a la carretera rumbo a Lima lleno de ilusiones y canciones.