Un grupo de manifestantes observa como arde la iglesia de San Francisco de Borja, actualmente destinada al servicio religioso de Carabineros de Chile, este domingo durante una manifestación en los alrededores de la Plaza Italia de Santiago (Chile). (Foto: EFE/Stringer).
Un grupo de manifestantes observa como arde la iglesia de San Francisco de Borja, actualmente destinada al servicio religioso de Carabineros de Chile, este domingo durante una manifestación en los alrededores de la Plaza Italia de Santiago (Chile). (Foto: EFE/Stringer).
Agencia AFP

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El gobierno condenó los hechos de violencia que se registraron el domingo en el marco de una multitudinaria manifestación para conmemorar el primer año de las protestas sociales, que terminó con el incendio de dos iglesias por parte de “grupos minoritarios”.

“Quemar iglesias es una expresión de brutalidad”, afirmó el ministro del Interior y Seguridad, Víctor Pérez, al destacar que durante la jornada fueron resguardadas las estaciones del Metro de Santiago y los autobuses del transporte público, blancos de los violentos ataques el año pasado.

Decenas de miles de personas se reunieron el domingo en los alrededores de la Plaza Italia de Santiago, en una manifestación que se desarrolló mayoritariamente de forma pacífica pero que fue empañada por incidentes violentos, entre ellos saqueos, cuando cayó la noche.

“No podemos desconocer que lamentablemente al interior de esa manifestación, grupos minoritarios realizaron actos de violencia”, dijo el ministro al hacer un balance de la jornada en el palacio de gobierno.

El ministro no dio cifras de manifestantes reunidos ni de detenidos.

La Armada de Chile emitió un comunicado para informar que entre los detenidos figura “un miembro de la institución, (que) fue detenido por personal de carabineros tras participar en desórdenes públicos, durante las manifestaciones” del domingo, lo cual “rechaza categóricamente”.

Pérez condenó especialmente los incendios que afectaron a dos iglesias patrimoniales ubicadas en las cercanías de la Plaza Italia tras ser atacadas por grupos de encapuchados.

“El gobierno tiene conciencia de que los grupos violentos van a tratar de seguir produciendo daños”, agregó el ministro.

La masiva manifestación se realizó a una semana del plebiscito que consultará a los chilenos si quieren cambiar o no la Constitución que se mantiene como herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), convocado en noviembre del año pasado tras semanas de violentas protestas.

“Hoy 18 de octubre, a siete días del plebiscito, el gobierno reitera su voluntad de que todas las diferencias de los chilenos las veamos a través de los canales democráticos”, añadió el ministro.

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