Para sorpresa de nadie, el pleno del Congreso aprobó la ley de presupuesto para el 2026 haciendo que nos volvamos a tropezar con las mismas piedras. No era difícil imaginar que el sector con el mayor incremento de recursos iba a ser, precisamente, el Parlamento, que contará con S/1.735 millones el próximo año, un 39% más que lo que había propuesto asignarle el Ejecutivo.
En concreto, el Parlamento ha tomado recursos que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) había propuesto entregarle a sectores fundamentales como transporte (S/232,1 millones), salud (S/145,2 millones) y educación (S/37,3 millones) para financiar parte de los S/484,7 millones extra que se han asignado a sí mismos y a los próximos senadores y diputados.
El proyecto de ley elaborado por el MEF proponía otorgarle S/1.250,3 millones al Parlamento, un aumento del 52% frente a lo que planteó darle en el 2025, pero un recorte del 9% frente a lo aprobado para este año.
En lugar de, digamos, darle el visto bueno a un incremento alineado con la ampliación del 2,29% que se ha definido para el gasto de todo el aparato estatal del próximo año, el Congreso ha decidido, sin ninguna vergüenza, que el aumento frente al 2025 será del 26%. Solo minería (41%) y cultura (23%) se comparan con el incremento porcentual, pero los montos son mucho menores.
¿De dónde salió el resto? Del espacio favorito para el bolsiqueo del Congreso: la reserva de contingencia. El Parlamento ha recortado en más de S/622,2 millones lo que el MEF quería ahorrar durante el 2026, afectando nuestra capacidad de enfrentar escenarios negativos imprevistos en el futuro.
¿Cómo queda la distribución de los recursos entre los tres niveles de gobierno? Al contrario de lo que pasó con el presupuesto del 2025, el Parlamento recortó en S/1.918 millones el presupuesto del gobierno nacional para repartirlo entre los gobiernos regionales (S/296,6 millones) y los gobiernos locales (S/1.620,7 millones), que suelen tener peores ejecuciones en los años electorales.
Otro punto al que había que prestarle atención era al gasto en planillas del Estado. El Congreso ha aumentado también lo propuesto por el Ejecutivo, de un ya generoso incremento del 11,8% frente al 2025, a un crecimiento del 12,3%, que equivale a S/10.301,7 millones. Esto significa que el 36,5% de todo lo que gastará el Estado el próximo año, casi S/94.000 millones, se irá a pagar sueldos. Nada es sorprendente, pero todo es inaceptable.
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